DISERTACIONES: TERESA DE ÁVILA

Las Disertaciones de Teresa de Ávila captadas en canalizaciones en Caracas desde 1882 a 1990 nos llevan a reflexionar sobre temas que se nos han olvidado en su verdadero y justo valor, sustituidos por la vida agitada y distorsionada que se lleva hoy día. Hemos perdido el contacto con el auténtico sentir del AMOR por ello, Teresa de Ávila nos dice: “Amor es grandeza de espíritu, es producto de la Luz, de aquello que siempre está presente aunque no podáis ni queráis verlo”.
“Quien ama tiene paz, el que tiene paz comprende y es feliz porque la felicidad es la paz interior y la conciencia se hace en cada quien cuando ha adquirido el dominio de sus emociones”

Teresa de Ávila fue una incansable orientadora en impulsar el crecimiento interno a través del TRABAJO DE LAS EMOCIONES. Por ello nos dice: “El hombre que alcanza la serenidad se hace dueño de las circunstancias".

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"Para trabajar la serenidad, siempre que se sienta el impulso, hay que frenarse, pues no se abre la jaula si aún el león no está domado!”

“Una vez el campo emocional se haya trascendido, el camino es más ligero, el viento la brisa sopla suave, ya no hay más tormentas. Tened presente que para poder llegar al Creador es necesario empezar dando pininos y se aprende cuando nos vamos adentrando en cada falla que tenemos para irla colocando en su lugar, haciendo que pierda fuerza, debilitándola.”

En cuanto al PERDÓN, Teresa de Ávila nos dice: “Mientras se esté atado a un resquemor con cualquier persona atado se queda a la energía porque estamos todos entrelazados”. “ Odiando no se daña tanto al otro como a sí mismo”. “Perdonando al enemigo, se empieza a perdonar a sí mismo y aunque no va a desaparecer la causa, es un primer paso ante una gran verdad.”

En cuanto al CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO, Teresa de Ávila nos dice: “Todos quieren vislumbrar en primera plana, ser jefes, todos quieren llegar al máximo olvidándose que lo máximo es realizarse cada uno consigo mismo primero”

 

CANALIZACIÓN DE TERESA DE AVILA SOBRE TRABAJO INTERNO:

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Paz en vuestros corazones, os bendigo a todos en la luz del Padre. Vengo a sembrar la necesidad del trabajo interno que cada uno debe de hacer. Vengo a resaltar las fallas porque lo más difícil en el hombre es verdaderamente llegar a comprender, a ver nítidamente, dónde están sus fallas. Yo me aventuro a señalarlas, por Amor a vosotros, pues no me distraen, no me producen alegría las fallas, sino dolor. Dolor porque os veo sufrir y por eso quiero señalarlas.

Se ha de tener presente, para de nuevo, no incurrir, que los aconteceres de hoy, son fallas del ayer. Vivís hoy una preocupación por una falla que cometisteis pero no estáis presentes de la que cometéis hoy, que a su vez, angustia traerán. Por ello, estad presentes en cada ocasión para que podáis quedar limpios y el mañana se os presente en Paz.

El hombre acostumbra a sí mismo decirse, que bien cumplida la tarea está, pues no se enfrenta al recuerdo de lo que durante el día sucedió. Es fácil la falla del día ver, mas no, cuando se acumula día a día, año tras año, pues ella también se olvida y siempre vais a consideraros hombres de valía. No hay que emprender un trabajo de sustitución de las fallas si , antes, el error no se ha visto.

El trabajo interno es como modelar y el buen escultor sabe bien dar el golpe preciso con el cincel para lograr su obra aunque la piedra y el mármol, en su condición, también se rebelan y saltan las astillas por aquí y por allá y un buen escultor tiene que saber remediar. Sabio es el hombre que delante de sí pone el objetivo que tiene que trabajar. Sabio es aquel, que cincel en mano de una simple piedra puede elaborar la más hermosa estatua, la estatua de la virtud. Cada uno debe de ser escultor, para esculpir su propia estatua, sin temor, sin complacencia, sin dolor, para saber dar el golpe necesario cuando una parte abultada de esa estatua se encuentre en el lugar que no es debido.

Algunas veces, ya cercano a alcanzar ciertos estados, algunos aspectos negativos se convierten en estatuas fieras y os digo fieras porque parece que dentro del granito, del mármol de esa estatua, yace una energía que le da la fuerza necesaria para ser el feroz animal que sabe embestir cuando necesario es, para poder acorralar a la víctima. Ahí es cuando el buen escultor sabe dar el golpe preciso para terminar su obra perfecta. Para ello, es necesaria la sinceridad, pues no se trae a colación la disculpa para la falla tapar, para justificar.

El hombre es como el árbol que da frutos, unos dulces y otros ácidos, unos que empiezan a crecer y de pronto se detienen para al suelo caer, otros van creciendo, madurando, endulzándose y jugosos al hombre se brindan. Así, igual puede el hombre ese fruto divino a esa Naturaleza brindar, pues es el resultado de un logro. Pero más son los frutos que adornan el suelo, que dan alimento a lo que ruin se encuentra, pues apenas viene una brisa, como no es consciente el hombre en su trabajo, caen las frutas porque su sostén es débil y muy pocas pueden a su término llegar.

Hay momentos en este trabajo interno, que el rigor es necesario y como un bien ha de tomarse. Amad la vida, porque la vida es la mitad del campo de batalla pues la otra mitad en el interior está. Y digo, mitad porque es en la vida donde la expresión comienza a trabajar para después internarse en su ruta misteriosa y espada en mano, hacer que vaya rodando lo que entorpece en su camino.

Si quien a vosotros vino a salvar no hubiese dicho la verdad, si no hubiese tenido esa voluntad férrea ¿dónde estuvieseis vosotros en ese momento? Las voluntades de los hombres deben de tener una sola meta, la superación. Lo demás se queda. Sólo se van con sus logros internos, que es lo verdadero de cada quién y por lo que muy pocos hombres trabajan porque prefieren las glorias terrenales, las alabanzas de los amigos y hasta se regocijan internamente cuando alguien, que saben es su enemigo, les da una lisonja, brilla la vanidad. Son fallas que se tienen, que son un estorbo, una piedra en el avance.

No busquéis la dispensa en los errores. Admitidlos para poder mejorar. No os consintáis, porque perderéis la batalla, cuando han de ser generales fuertes para con la espada reluciente en la mano, puedan hacer rodar por el suelo la cabeza de la ignorancia. Hoy, una falla puede ser pequeña y a través del tiempo convertirse en gigante, por ello el tiempo hay que aprovecharse bien. No os lisonjiéis vosotros mismos, no os equivoquéis en el espejo que una imagen equivocada os puede presentar. Buscad aquel espejo que bien magnetizado esté para que la figura clara podáis ver. Que la personalidad no se convierta en juez para saber defenderse, porque el único juez de las fallas sois vosotros mismos. Para trabajarlas hay que deponer el orgullo.

Se nace para vivenciar la gran esencia. Por eso, el hombre se vino a elevar y para ello se ha de ver claro, tener conciencia clara y actuación definida, pura y precisa en la verdad. Todo lo demás se queda acá, sólo se llevan lo conquistado en el interior de vosotros.

La mayoría de los hombres no saben bien estudiar la situación, se preocupan, se debaten entre miles de amarguras, se compadecen, pero no enfocan bien la problemática y es ahí donde se debe de detener más Pues, si no hay acción errada, no habrá mañana preocupación. Sé que me diréis que ese difícil ese proceder, pero yo les pregunto : ¿Por qué ha sido fácil el proceder equivocado? Sé que falláis porque no es fácil alcanzar las virtudes pero si oís y aplicáis mis enseñanzas, poco a poco iréis corrigiendo y un día, cuando menos lo penséis, las aguas estarán más calmadas, veréis el fondo del estanque y contemplaréis la faz del Creador.

En este trabajo interno, como primera medida, como punto esencial de mayor importancia, el hombre debe de ser vertical. Lo demás es goce para el intelecto y un goce tal vez, falseado porque ha sido mal acumulado por otros que no han alcanzado un punto superior. Cuando el hombre va experimentando en sí la realidad, va teniendo sus propias experiencias, sus realidades, ésas, son su verdad. Eso es lo que él va a presentar. Es justamente lo que se llama la corona de mirto, la que fue tejiendo con sus logros. Ese es el traje blanco con el cual el hombre ha de vestirse porque queda desnudo cuando desecha los harapos. ¿Qué son los harapos? Son todos los vicios que tiene. Por lo que una vez desechados, queda desnudo, se viste con ese albo traje y se corona con sus logros, con los que ha alcanzado. ¿No vale la pena luchar, tomar el dolor y transformarlo en Bien? ¿Véis por qué, aunque el hombre no lo comprenda, es necesario el dolor, por qué está presente la energía negativa? Porque sin ser perfectos empiezan a crear y ¿cómo lo imperfecto puede crear algo perfecto?

No os detengáis en las fallas cometidas, ésas, ya cometidas están. Solamente analizad el momento y emprended fuertemente el trabajo hacia el futuro, porque del ayer, el Saber alcanzado es lo que debéis de traer, porque los impulsos se encargan de proporcionar los medios para que podáis ir consumiendo de ese error del pasado en el presente y sobre esa misma falla del ayer, construir el futuro de mañana. Sólo trabajando en las fallas, puliendo la piedra preciosa que está oculta, haciéndola brillar, es como podéis alcanzar la Luz del Padre para que con el correr de los tiempos, en la lejanía de ese futuro, que es también pasado, podáis llegar a ser el Maestro que viene con el paso firme en el camino de aquel que ciego se encuentra. Cuando ya se ha consumido la ignorancia, toda la verdad se hace presente, brilla en las alturas la estrella de la Luz eterna, se hace Luz y en ella prende la antorcha para iluminar los caminos, para permitir que muchos puedan llegar al tope donde moran los dioses. Pero el trabajo, por vosotros, el Maestro no puede hacerlo, él da la palabra, la mano, la ayuda, la fuerza, pero sólo cada quien puede laborar porque cada quien es parte de una colectividad, pero tiene que ser, a su vez, una unidad consciente, pues para el árbol poder dar sombra, debe de fortalecerse, pues nadie da cobijo si antes no ha sabido construirse él mismo la fuerza necesaria para cobijar a aquel que necesita refugiarse. Y aquellos que permanecen en la ignorancia, que permanecen regocijados en sus propias fallas considerándolas virtudes, jamás podrán ser orientados porque la ignorancia en su acción los hundirá más y detrás de la ignorancia presentarán una disculpa. Pero, el impulso mandado por la propia ignorancia ha de también consumirse como aquel que conscientemente al espacio va.

Os digo, que a fuerza de ir trasmutando lo negativo en positivo, llegan a comprender que todos somos Luz que somos el Padre y que ningún padre piensa en sí cuando ve el hijo sufriendo. Entonces, es necesario efectuar el trabajo y por eso, os pido, no os sentéis a descansar cuando aún no lo habéis logrado. No se debe de ser débil cuando el momento para fuertes es, si no observad lo que sucede en el mundo cuando el hombre quiere ser débil ¿Por qué? Por no enfrentar a una realidad, por no asumir su verdadero puesto, por no tomar el trabajo que necesario es, por dejarse llenar la cabeza de barajitas, dejar pasar, se ensucia, se enloda y enloda a la Madre Naturaleza porque ni siquiera la respeta!

Fortaleced vuestros cuerpos internos porque todo, está dentro de vosotros. No busquéis cuerpos etéricos fuera, no busquéis el reino de Dios fuera sino en las palabras de vuestro Yo interior, en ese reino de Dios que está en vosotros. Dios, que es la energía creadora está en vosotros, háganse esa energía viviente, no inconscientes, sino plenos de conciencia, plenos de saber que da el conocimiento de esa conciencia. Todo lo demás se queda, todo lo demás es propio de este mundo y ya el hombre está viviendo calamidades que son inevitables. Sólo el hombre fuerte saldrá victorioso porque si aun sucumbe en las tribulaciones, sale victorioso en su trabajo interno.

A quien quiere oír mis palabras e iniciar el trabajo de las fallas y ellas dominar, yo les diría que :

1. Se comience por las fallas primordiales, aquellas que perturban el avance, poco a poco y después lo demás irá saliendo. Comenzando con las primeras letras que conforman la palabra Amor, enlazadla en vuestro corazón y con ellas triunfaréis en el trabajo interno

2. Cuando el hombre entra en el camino, no le es permisible una disculpa por un acto equivocado, sino un reconocimiento de su falla con gran sinceridad para enmendarla. La grandeza del hombre no consiste en taparse una equivocación, sino en admitirla y esto lo eleva más, esto sí le da renombre, le da brillo, no ante los ojos de lo mundano, sino ante los ojos del Hacedor. No os engañéis siempre manteniendo una disculpa y con el razonamiento concreto de la mente inferior, de las falsedades del mundo, del alijo que el hombre trae inculcado a través de las vidas, por un medio ambiente que lo rodea, que lo rodeó y si no se desprende, lo seguirá rodeando a través de las vidas. Tened coraje y romped, de una vez, esos hilos para que surjáis puros, limpios.

3. Cuando la falla se presente, debéis de sentaros a verla claramente, sin disculpas de ninguna naturaleza y ver cómo surge, qué impulso interno o externo la hace manifestar y una vez todo analizado una cuadro sinóptico de esa falla hacer para mejor recordar y es cuando el hombre puede mejor empezar a trabajar. En la medida que el hombre vaya, cada vez que la falla se presente, analizando inmediatamente, decae lo negativo y hace que lo positivo se vaya expresando. Para ello, sugiero, todas las noches, antes de acostarse, un recuerdo de sus actos hacer, de ese mismo día, preguntándose: ¿Dónde fallé? ¿ Aquí reaccioné así? ¿Fui capaz de dominar yo mismo el impulso o di rienda suelta y el animal se desbocó? Todo lo hecho en el día, si lo vais analizando, hace más fácil comprender la falla y se empieza a trabajar.

4. Una vez detectada, reconocida, con total honestidad la falla, un consejo os voy a dar: “Poned en una copa de luz morada la falla a trabajar y mandadle un rayo positivo de amor. Tratadla como a un ser que os viene a hacer daño, pero si le dais amor, poco a poco ese daño se va disipando. Y si hacéis el trabajo mental de irle quitando fuerza y por el otro ejecutáis la sustitución de vuestras emociones, paso a paso, como debe de ser, vais ganado terreno y es rápido el avanzar. Por lo tanto, primero es la ACEPTACIÓN, observando bien sin engaños, luego el TRABAJO en el campo que se quiera ejecutar, junto con un AMOR emitido a esas fallas formando un triángulo, e hijos, no hay triángulo imperfecto. Así debéis de hacer con cada falla a tratar”.

5. En la medida que se supriman unas fallas, van surgiendo otras que jamás han visto, ni jamás otros, de ellas se han percatado, ni las han vivenciado. Por ello, entrad en íntima comunicación con vosotros mismos, entrad en vuestro santuario , quitaos la careta, veos desnudos. No es tener las falla sino superarlas lo que importa. Tenerlas, sabemos que todos somos imperfectos, pero lo que da la gloria es el trabajo para alcanzar un estado superior, un estado de quietud, de equilibrio y de autenticidad.

6. Una vez que se trabaje la falla, una a una, el campo de acción se debe de extender y abarcar hasta cinco áreas semanalmente. Tened objetivos de trabajo en las relaciones interpersonales, en el núcleo primario (parejas, hijos) y luego, en el segundo núcleo, el externo (el laboral, para aquellas personas que trabajan fuera de casa) y en el de las personas con las cuales tienen un roce diario.

7. Luego de un tiempo de haber emprendido el trabajo interno, hay que valorar el avance que se ha tenido, pero no permitáis que la vanidad os invada. Hay que agotar todos los recursos para que nada se quede para otras vidas. Cuán beneficioso es ir diciendo “cancelado” porque ello, implica avance, otros puntos a trabajar, no la repetición. Cuando verdaderamente se ha trasmutado no hay nada que haga alterar, nada os puede arrastrar porque siempre estáis viendo la realidad. Nadie os puede engañar porque sois capaces de penetrar y profundizar.

Cuántos hombres se pierden, hombres que tenían valía sólo porque no fueron capaces de trascender la ilusión, de poner la emoción en su lugar, por ellos, hijos, aunque dolorosa sea la realidad, apurad cada día más! Construid muy bien el nido donde depositaréis los huevos de vuestras propias creaciones, de las próximas creaciones, no vaya a ser que las construyáis mal y el huevillo se desprenda y al precipicio vaya a dar . Nadie puede ayudar a otro a construirlo bien, ha de ser cada uno, las pajuelas deben de ser muy bien escogidas para bien formar ese nido. Cubridlos de amor, vigiladlos, atentos habéis de estar y entonces, les darán los nuevos hijos, hijos de la conciencia, de la paciencia, de la comprensión.

Estos son los tiempos propicios para avanzar con más rapidez y también son los tiempos de mayor prueba porque se han de enfrenta a tribulaciones que vienen, derivadas de un estado de desorganización de todo el mundo, de todas las sociedades, de todas las conciencias que empezaban a despuntar, pero a las que la fuerza negativa desvió del camino. Por eso, es necesario, hoy, mañana y siempre hasta que vuestros cuerpos dejéis, manteneros alerta , trabajando internamente y enviar hacia vuestros hermanos pensamientos de luz para que se haga en ellos, para que tengan la fuerza necesaria para mantenerse dentro de las pruebas, en la rectitud necesaria para alcanzar ese estado que el hombre vino a conquistar.

Quede aquí mi bendición y mi Amor, quede en vosotros la Paz necesaria para efectuar el trabajo que req uiere la verticalidad. Que mi Padre os de sabiduría en un rayo de Amor y que la madre grandiosa, que a cada instante crea, os dé el ósculo de la sabiduría que toda madre deposita en la frente de sus hijos. Paz en vuestros corazones!

“Extraído del libro Disertaciones de Teresa de Avila. Recopilado por María Dolores Paoli de las canalizaciones recibidas en Caracas”. Otros temas tocados por Teresa son : Perdón, Amor, Egoísmo, Humildad, Equilibrio, Rectitud, Fe, Dolor, Ayuda, Pareja Concepción-Embarazo, Evolución, Sabiduría, Verdad, Entrega, Salud, Dinero, Conciencia, Enseñanza, Muerte.

 

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