CANALIZACIÓN
DE TERESA DE AVILA SOBRE TRABAJO INTERNO:
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Paz
en vuestros corazones, os bendigo a todos en la luz
del Padre. Vengo a sembrar la necesidad del trabajo
interno que cada uno debe de hacer. Vengo a resaltar
las fallas porque lo más difícil en el
hombre es verdaderamente llegar a comprender, a ver
nítidamente, dónde están sus fallas.
Yo me aventuro a señalarlas, por Amor a vosotros,
pues no me distraen, no me producen alegría las
fallas, sino dolor. Dolor porque os veo sufrir y por
eso quiero señalarlas.
Se
ha de tener presente, para de nuevo, no incurrir,
que los aconteceres de hoy, son fallas del ayer. Vivís
hoy una preocupación por una falla que cometisteis
pero no estáis presentes de la que cometéis
hoy, que a su vez, angustia traerán. Por ello,
estad presentes en cada ocasión para que podáis
quedar limpios y el mañana se os presente en
Paz.
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El
hombre acostumbra a sí mismo decirse, que bien cumplida
la tarea está, pues no se enfrenta al recuerdo de lo
que durante el día sucedió. Es fácil
la falla del día ver, mas no, cuando se acumula día
a día, año tras año, pues ella también
se olvida y siempre vais a consideraros hombres de valía.
No hay que emprender un trabajo de sustitución de las
fallas si , antes, el error no se ha visto.
El
trabajo interno es como modelar y el buen escultor sabe bien
dar el golpe preciso con el cincel para lograr su obra aunque
la piedra y el mármol, en su condición, también
se rebelan y saltan las astillas por aquí y por allá
y un buen escultor tiene que saber remediar. Sabio es el hombre
que delante de sí pone el objetivo que tiene que trabajar.
Sabio es aquel, que cincel en mano de una simple piedra puede
elaborar la más hermosa estatua, la estatua de la virtud.
Cada uno debe de ser escultor, para esculpir su propia estatua,
sin temor, sin complacencia, sin dolor, para saber dar el
golpe necesario cuando una parte abultada de esa estatua se
encuentre en el lugar que no es debido.
Algunas
veces, ya cercano a alcanzar ciertos estados, algunos aspectos
negativos se convierten en estatuas fieras y os digo fieras
porque parece que dentro del granito, del mármol de
esa estatua, yace una energía que le da la fuerza necesaria
para ser el feroz animal que sabe embestir cuando necesario
es, para poder acorralar a la víctima. Ahí es
cuando el buen escultor sabe dar el golpe preciso para terminar
su obra perfecta. Para ello, es necesaria la sinceridad, pues
no se trae a colación la disculpa para la falla tapar,
para justificar.
El
hombre es como el árbol que da frutos, unos dulces
y otros ácidos, unos que empiezan a crecer y de pronto
se detienen para al suelo caer, otros van creciendo, madurando,
endulzándose y jugosos al hombre se brindan. Así,
igual puede el hombre ese fruto divino a esa Naturaleza brindar,
pues es el resultado de un logro. Pero más son los
frutos que adornan el suelo, que dan alimento a lo que ruin
se encuentra, pues apenas viene una brisa, como no es consciente
el hombre en su trabajo, caen las frutas porque su sostén
es débil y muy pocas pueden a su término llegar.
Hay
momentos en este trabajo interno, que el rigor es necesario
y como un bien ha de tomarse. Amad la vida, porque la vida
es la mitad del campo de batalla pues la otra mitad en el
interior está. Y digo, mitad porque es en la vida donde
la expresión comienza a trabajar para después
internarse en su ruta misteriosa y espada en mano, hacer que
vaya rodando lo que entorpece en su camino.
Si
quien a vosotros vino a salvar no hubiese dicho la verdad,
si no hubiese tenido esa voluntad férrea ¿dónde
estuvieseis vosotros en ese momento? Las voluntades de los
hombres deben de tener una sola meta, la superación.
Lo demás se queda. Sólo se van con sus logros
internos, que es lo verdadero de cada quién y por lo
que muy pocos hombres trabajan porque prefieren las glorias
terrenales, las alabanzas de los amigos y hasta se regocijan
internamente cuando alguien, que saben es su enemigo, les
da una lisonja, brilla la vanidad. Son fallas que se tienen,
que son un estorbo, una piedra en el avance.
No
busquéis la dispensa en los errores. Admitidlos para
poder mejorar. No os consintáis, porque perderéis
la batalla, cuando han de ser generales fuertes para con la
espada reluciente en la mano, puedan hacer rodar por el suelo
la cabeza de la ignorancia. Hoy, una falla puede ser pequeña
y a través del tiempo convertirse en gigante, por ello
el tiempo hay que aprovecharse bien. No os lisonjiéis
vosotros mismos, no os equivoquéis en el espejo que
una imagen equivocada os puede presentar. Buscad aquel espejo
que bien magnetizado esté para que la figura clara
podáis ver. Que la personalidad no se convierta en
juez para saber defenderse, porque el único juez de
las fallas sois vosotros mismos. Para trabajarlas hay que
deponer el orgullo.
Se
nace para vivenciar la gran esencia. Por eso, el hombre se
vino a elevar y para ello se ha de ver claro, tener conciencia
clara y actuación definida, pura y precisa en la verdad.
Todo lo demás se queda acá, sólo se llevan
lo conquistado en el interior de vosotros.
La mayoría de los hombres no saben bien estudiar la
situación, se preocupan, se debaten entre miles de
amarguras, se compadecen, pero no enfocan bien la problemática
y es ahí donde se debe de detener más Pues,
si no hay acción errada, no habrá mañana
preocupación. Sé que me diréis que ese
difícil ese proceder, pero yo les pregunto : ¿Por
qué ha sido fácil el proceder equivocado? Sé
que falláis porque no es fácil alcanzar las
virtudes pero si oís y aplicáis mis enseñanzas,
poco a poco iréis corrigiendo y un día, cuando
menos lo penséis, las aguas estarán más
calmadas, veréis el fondo del estanque y contemplaréis
la faz del Creador.
En
este trabajo interno, como primera medida, como punto esencial
de mayor importancia, el hombre debe de ser vertical. Lo demás
es goce para el intelecto y un goce tal vez, falseado porque
ha sido mal acumulado por otros que no han alcanzado un punto
superior. Cuando el hombre va experimentando en sí
la realidad, va teniendo sus propias experiencias, sus realidades,
ésas, son su verdad. Eso es lo que él va a presentar.
Es justamente lo que se llama la corona de mirto, la que fue
tejiendo con sus logros. Ese es el traje blanco con el cual
el hombre ha de vestirse porque queda desnudo cuando desecha
los harapos. ¿Qué son los harapos? Son todos
los vicios que tiene. Por lo que una vez desechados, queda
desnudo, se viste con ese albo traje y se corona con sus logros,
con los que ha alcanzado. ¿No vale la pena luchar,
tomar el dolor y transformarlo en Bien? ¿Véis
por qué, aunque el hombre no lo comprenda, es necesario
el dolor, por qué está presente la energía
negativa? Porque sin ser perfectos empiezan a crear y ¿cómo
lo imperfecto puede crear algo perfecto?
No
os detengáis en las fallas cometidas, ésas,
ya cometidas están. Solamente analizad el momento y
emprended fuertemente el trabajo hacia el futuro, porque del
ayer, el Saber alcanzado es lo que debéis de traer,
porque los impulsos se encargan de proporcionar los medios
para que podáis ir consumiendo de ese error del pasado
en el presente y sobre esa misma falla del ayer, construir
el futuro de mañana. Sólo trabajando en las
fallas, puliendo la piedra preciosa que está oculta,
haciéndola brillar, es como podéis alcanzar
la Luz del Padre para que con el correr de los tiempos, en
la lejanía de ese futuro, que es también pasado,
podáis llegar a ser el Maestro que viene con el paso
firme en el camino de aquel que ciego se encuentra. Cuando
ya se ha consumido la ignorancia, toda la verdad se hace presente,
brilla en las alturas la estrella de la Luz eterna, se hace
Luz y en ella prende la antorcha para iluminar los caminos,
para permitir que muchos puedan llegar al tope donde moran
los dioses. Pero el trabajo, por vosotros, el Maestro no puede
hacerlo, él da la palabra, la mano, la ayuda, la fuerza,
pero sólo cada quien puede laborar porque cada quien
es parte de una colectividad, pero tiene que ser, a su vez,
una unidad consciente, pues para el árbol poder dar
sombra, debe de fortalecerse, pues nadie da cobijo si antes
no ha sabido construirse él mismo la fuerza necesaria
para cobijar a aquel que necesita refugiarse. Y aquellos que
permanecen en la ignorancia, que permanecen regocijados en
sus propias fallas considerándolas virtudes, jamás
podrán ser orientados porque la ignorancia en su acción
los hundirá más y detrás de la ignorancia
presentarán una disculpa. Pero, el impulso mandado
por la propia ignorancia ha de también consumirse como
aquel que conscientemente al espacio va.
Os digo, que a fuerza de ir trasmutando lo negativo en positivo,
llegan a comprender que todos somos Luz que somos el Padre
y que ningún padre piensa en sí cuando ve el
hijo sufriendo. Entonces, es necesario efectuar el trabajo
y por eso, os pido, no os sentéis a descansar cuando
aún no lo habéis logrado. No se debe de ser
débil cuando el momento para fuertes es, si no observad
lo que sucede en el mundo cuando el hombre quiere ser débil
¿Por qué? Por no enfrentar a una realidad, por
no asumir su verdadero puesto, por no tomar el trabajo que
necesario es, por dejarse llenar la cabeza de barajitas, dejar
pasar, se ensucia, se enloda y enloda a la Madre Naturaleza
porque ni siquiera la respeta!
Fortaleced
vuestros cuerpos internos porque todo, está dentro
de vosotros. No busquéis cuerpos etéricos fuera,
no busquéis el reino de Dios fuera sino en las palabras
de vuestro Yo interior, en ese reino de Dios que está
en vosotros. Dios, que es la energía creadora está
en vosotros, háganse esa energía viviente, no
inconscientes, sino plenos de conciencia, plenos de saber
que da el conocimiento de esa conciencia. Todo lo demás
se queda, todo lo demás es propio de este mundo y ya
el hombre está viviendo calamidades que son inevitables.
Sólo el hombre fuerte saldrá victorioso porque
si aun sucumbe en las tribulaciones, sale victorioso en su
trabajo interno.
A
quien quiere oír mis palabras e iniciar el trabajo
de las fallas y ellas dominar, yo les diría que :
1.
Se comience por las fallas primordiales, aquellas que perturban
el avance, poco a poco y después lo demás irá
saliendo. Comenzando con las primeras letras que conforman
la palabra Amor, enlazadla en vuestro corazón y con
ellas triunfaréis en el trabajo interno
2. Cuando el hombre entra en el camino, no le es permisible
una disculpa por un acto equivocado, sino un reconocimiento
de su falla con gran sinceridad para enmendarla. La grandeza
del hombre no consiste en taparse una equivocación,
sino en admitirla y esto lo eleva más, esto sí
le da renombre, le da brillo, no ante los ojos de lo mundano,
sino ante los ojos del Hacedor. No os engañéis
siempre manteniendo una disculpa y con el razonamiento concreto
de la mente inferior, de las falsedades del mundo, del alijo
que el hombre trae inculcado a través de las vidas,
por un medio ambiente que lo rodea, que lo rodeó y
si no se desprende, lo seguirá rodeando a través
de las vidas. Tened coraje y romped, de una vez, esos hilos
para que surjáis puros, limpios.
3.
Cuando la falla se presente, debéis de sentaros a verla
claramente, sin disculpas de ninguna naturaleza y ver cómo
surge, qué impulso interno o externo la hace manifestar
y una vez todo analizado una cuadro sinóptico de esa
falla hacer para mejor recordar y es cuando el hombre puede
mejor empezar a trabajar. En la medida que el hombre vaya,
cada vez que la falla se presente, analizando inmediatamente,
decae lo negativo y hace que lo positivo se vaya expresando.
Para ello, sugiero, todas las noches, antes de acostarse,
un recuerdo de sus actos hacer, de ese mismo día, preguntándose:
¿Dónde fallé? ¿ Aquí reaccioné
así? ¿Fui capaz de dominar yo mismo el impulso
o di rienda suelta y el animal se desbocó? Todo lo
hecho en el día, si lo vais analizando, hace más
fácil comprender la falla y se empieza a trabajar.
4. Una vez detectada, reconocida, con total honestidad la
falla, un consejo os voy a dar: “Poned en una copa de
luz morada la falla a trabajar y mandadle un rayo positivo
de amor. Tratadla como a un ser que os viene a hacer daño,
pero si le dais amor, poco a poco ese daño se va disipando.
Y si hacéis el trabajo mental de irle quitando fuerza
y por el otro ejecutáis la sustitución de vuestras
emociones, paso a paso, como debe de ser, vais ganado terreno
y es rápido el avanzar. Por lo tanto, primero es la
ACEPTACIÓN, observando bien sin engaños, luego
el TRABAJO en el campo que se quiera ejecutar, junto con un
AMOR emitido a esas fallas formando un triángulo, e
hijos, no hay triángulo imperfecto. Así debéis
de hacer con cada falla a tratar”.
5.
En la medida que se supriman unas fallas, van surgiendo otras
que jamás han visto, ni jamás otros, de ellas
se han percatado, ni las han vivenciado. Por ello, entrad
en íntima comunicación con vosotros mismos,
entrad en vuestro santuario , quitaos la careta, veos desnudos.
No es tener las falla sino superarlas lo que importa. Tenerlas,
sabemos que todos somos imperfectos, pero lo que da la gloria
es el trabajo para alcanzar un estado superior, un estado
de quietud, de equilibrio y de autenticidad.
6. Una vez que se trabaje la falla, una a una, el campo de
acción se debe de extender y abarcar hasta cinco áreas
semanalmente. Tened objetivos de trabajo en las relaciones
interpersonales, en el núcleo primario (parejas, hijos)
y luego, en el segundo núcleo, el externo (el laboral,
para aquellas personas que trabajan fuera de casa) y en el
de las personas con las cuales tienen un roce diario.
7. Luego de un tiempo de haber emprendido el trabajo interno,
hay que valorar el avance que se ha tenido, pero no permitáis
que la vanidad os invada. Hay que agotar todos los recursos
para que nada se quede para otras vidas. Cuán beneficioso
es ir diciendo “cancelado” porque ello, implica
avance, otros puntos a trabajar, no la repetición.
Cuando verdaderamente se ha trasmutado no hay nada que haga
alterar, nada os puede arrastrar porque siempre estáis
viendo la realidad. Nadie os puede engañar porque sois
capaces de penetrar y profundizar.
Cuántos
hombres se pierden, hombres que tenían valía
sólo porque no fueron capaces de trascender la ilusión,
de poner la emoción en su lugar, por ellos, hijos,
aunque dolorosa sea la realidad, apurad cada día más!
Construid muy bien el nido donde depositaréis los huevos
de vuestras propias creaciones, de las próximas creaciones,
no vaya a ser que las construyáis mal y el huevillo
se desprenda y al precipicio vaya a dar . Nadie puede ayudar
a otro a construirlo bien, ha de ser cada uno, las pajuelas
deben de ser muy bien escogidas para bien formar ese nido.
Cubridlos de amor, vigiladlos, atentos habéis de estar
y entonces, les darán los nuevos hijos, hijos de la
conciencia, de la paciencia, de la comprensión.
Estos
son los tiempos propicios para avanzar con más rapidez
y también son los tiempos de mayor prueba porque se
han de enfrenta a tribulaciones que vienen, derivadas de un
estado de desorganización de todo el mundo, de todas
las sociedades, de todas las conciencias que empezaban a despuntar,
pero a las que la fuerza negativa desvió del camino.
Por eso, es necesario, hoy, mañana y siempre hasta
que vuestros cuerpos dejéis, manteneros alerta , trabajando
internamente y enviar hacia vuestros hermanos pensamientos
de luz para que se haga en ellos, para que tengan la fuerza
necesaria para mantenerse dentro de las pruebas, en la rectitud
necesaria para alcanzar ese estado que el hombre vino a conquistar.
Quede
aquí mi bendición y mi Amor, quede en vosotros
la Paz necesaria para efectuar el trabajo que req uiere la
verticalidad. Que mi Padre os de sabiduría en un rayo
de Amor y que la madre grandiosa, que a cada instante crea,
os dé el ósculo de la sabiduría que toda
madre deposita en la frente de sus hijos. Paz en vuestros
corazones!
“Extraído
del libro Disertaciones de Teresa de Avila. Recopilado por
María Dolores Paoli de las canalizaciones recibidas
en Caracas”. Otros temas tocados por Teresa son : Perdón,
Amor, Egoísmo, Humildad, Equilibrio, Rectitud, Fe,
Dolor, Ayuda, Pareja Concepción-Embarazo, Evolución,
Sabiduría, Verdad, Entrega, Salud, Dinero, Conciencia,
Enseñanza, Muerte.
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