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NUEVOS
NIÑOS, NUEVOS HOMBRES
Una nueva raza humana, más sensible y democrática,
menos autoritaria y manipuladora, ya comienza a poblar el
Planeta. Se trata de seres especiales aunque tan terrenales
como sus padres. Sólo que, a diferencia de éstos,
traen consigo la tarea de propulsar cambios en la humanidad.
Bautizados
como Niños Índigo, éstos muchachos tienen
la capacidad de ver más allá de los espectros
de la luz, escuchar todo tipo de sonidos, incluso su propio
fluido sanguíneo, y denotan una destacada hipersensibilidad
táctil. "Los niños índigo, como
su nombre lo sugiere, no son niños azules, si no que
se les denomina así porque su aura, o campo energético,
tiende a reflejarse dentro de los colores añiles, azules,
manifestando la utilización de centros energéticos
superiores", asegura María Dolores Paoli, especialista
en Psicoespiritualidad.
Es
por esto que se les adjudican grandes dosis de intuición,
que se demuestra en el desarrollo de la telepatía,
cualidades para predecir el futuro, y hasta reconocer la presencia
de seres etéreos como hadas y duendes a su alrededor.
Además, algunos menores llegan al mundo con el don
de la sanación.
¿Pero,
por qué vienen al planeta Tierra?
La
Psicoespiritualidad es un concepto relativamente nuevo, que
se refiere a la psicología transpersonal, donde se
unen el conocimiento del Ego con el conocimiento del alma.
Y según Paoli, la llegada de estos "nuevos hombres"
no es casualidad, sino que tienen una tarea muy específica
por delante. "Porque son puentes entre la tercera y cuarta
dimensión, y el verdadero cambio lo activan en la familia,
en el hogar", señala.
A
juicio de la especialista, estos niños llegan al planeta
con la misión de aumentar la rata vibratoria, y poseen
mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas
creadas por el hombre, incluso un potencial de cambio en su
ADN.
"Científicamente
ya tenemos confirmación del cambio que aportan estos
chicos, manifestándose en la activación de 4
códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos
es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen
64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos
tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan
toda la información genética. Exceptuando 3
códigos, que son los códigos de arrancar y parar
como si fuese una computadora", añade la especialista
venezolana.
Hasta
ahora, la ciencia ha considerado a éstos códigos
desactivados como programas remotos que hoy en día
no necesitamos. Pero, aparentemente los niños índigos
nacen con un potencial de activación de cuatro códigos
más, que se denota en un claro fortalecimiento del
sistema inmunológico.
Esto
ha quedado demostrado en estudios realizados en la Universidad
de California (UCLA). Algunos de estos experimentos han consistido
en mezclar células de niños índigos con
dosis letales de virus de Sida y con células cancerosas,
que no tuvieron efecto alguno en las células de los
infantes. "La conclusión es que éstos pequeños
vienen con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando
inmunidad a las enfermedades".
Para
la especialista, los Niños Índigo (término
reconocido a nivel internacional) nacen en cualquier clase
socioeconómica y se caracterizan, básicamente,
por poseer un nuevo estado de conciencia.
Sin
embargo, destaca Paoli, ciertos rasgos físicos distinguen
a los niños azulados del nuevo mundo: "Son más
delgados, tienen ojos grandes, ligeramente abultado el lóbulo
frontal, por lo general zurdos o ambidiestros. Comen poco,
e incluso, algunos son vegetarianos por no soportar la carne",
añade.
Y
es que, según estima Paoli, en 1999 esta nueva raza
ya abarcaba el 80% de la población infantil mundial,
por lo general en querubines menores de diez años de
edad.
Valores Renovados
De
acuerdo a Paoli, la crianza y los valores que se transmitan
a los niños de la actualidad, requiere de parte de
padres y especialistas una revisión. Y para ello hay
que tomar en cuenta, ante todo, que las criaturas de la nueva
Era no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan
la manipulación, la no autenticidad y la deshonestidad.
Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados
en crear temor y culpa.
"A
éstos pequeños seres les gusta ser tratados
y honrados como individuos", apunta Paoli en su Material
de Apoyo para la Educación de los Niños del
Futuro. Por ello la especialista considera que la crianza
emocional debe basarse en la visibilidad y transparencia.
"A
los niños índigo no se les debe avergonzar ni
culparlos, mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que
preservarles la autoestima. Se les debe brindar la posibilidad
de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación.
Deben recibir disciplina sin emoción", agrega
la psicóloga.
Otras
características importantes para la crianza emocional
de los infantes es estimular su excelencia, más no
la competencia entre individuos. Y, además, involucrar
el buen humor durante su educación.
Según
Paoli, existen palabras claves durante el proceso de enseñanza
de los pequeñines, de acuerdo a su edad biológica,
basados en las Siete Leyes Espirituales para los Padres. Por
ejemplo, hasta el primer año de vida, lo vocablos esenciales
son amor, afecto y atención. "A los bebés
hay que tocarlos, abrazarlos, proveerles mucha seguridad y,
además, jugar con ellos", explica.
Luego,
entre el primer y segundo año, hay que resaltar los
términos libertad, respeto y estímulo. "Durante
esta etapa se prueba el desapego a los padres. No hay que
condicionarlos a través del temor. Hay que evitar que
el niño conecte el dolor como sinónimo de malo,
de debilidad. Si así fuese no habría espacio
para el crecimiento espiritual", afirma Paoli.
Merecimiento,
explorar y aprobar, son las palabras claves entre los 2 y
5 años, época de transición entre el
Yo Soy y el Yo Puedo. "Si le reprimimos el sentirse poderoso
no se logrará que sea un adulto capaz de enfrentar
cualquier reto", enfatiza la especialista.
Posteriormente,
entre los 5 y 8 años, el niño ya asimila conceptos
más abstractos. Por ello hay que manejar los términos
dar, compartir, aceptación, verdad y no juzgar. "
A ellos les encanta compartir cuando sienten amor. Si se les
enseña que para dar tienen que perder algo, entonces
no aprenden el verdadero significado de dar. En cuanto a la
verdad, deben aprender que va acompañada de un sentimiento
agradable y no como antesala a un problema, en caso de ocultarla".
Después,
entre los 8 y 12 años, los ahora no tan niños
aprenden el cómo, y el por qué funcionan las
cosas. En esta etapa son claves las palabras juicio independiente,
discriminación y reflexión.
De
esta manera, ya entre los 12 y 15 años, el niño
ahora convertido adolescente, requiere que los padres manejen
términos como la experiencia, la responsabilidad y
el estar alerta. "Los que aprendieron las lecciones de
la crianza espiritual, entonces reflejarán la confianza
de sus padres. De lo contrario, se encontrará confuso,
cederá a las presiones amistosas y buscará experiencias
indiscriminadas".
De
acuerdo a Paoli, los colegios y demás centros educativos,
deben estar atentos para reconocer la presencia de niños
índigos dentro de los salones escolares. A su juicio,
éstos particulares alumnos no funcionan con los métodos
de enseñanza tradicionales. Por el contrario, "aprenden
de forma reflexiva y participativa, más no mediante
la memorización. Por ello no extraña que a muchos
de éstos pequeñines se les califique como niños
problemas, ya que se dispersan con gran facilidad durante
las clases".
Yamileth
García Sosa, periodista venezolana radicada en Miami,
escribe sobre temas de actualidad relacionados con América
Latina.
FUENTE:
http://discoveryespanol.com/features/000717nuevos/nuevos.html
http://discoveryespanol.com/features/000717nuevos/nuevospg2.html
LOS
NIÑOS ÍNDIGO Y LA HIPERSENSIBILIDAD:
En
los tiempos que estamos viviendo de tanta materialidad, de
tanto tasar por el tener, la Naturaleza nos abre una puerta
hacia la sensibilidad a través de los Niños
Indigo.
¿Qué
es un Niño Índigo?
Un
Niño Índigo es un niño que se le denomina
así porque su campo energético u aura vibra
dentro de los colores azules-añiles. La banda de frecuencia
índigo es una vibración de expansión
de conciencia, de una alta evolución cuyas mayores
características son la sensibilidad expresada en todas
sus áreas y la espiritualidad en la apreciación
de la unidad en sus relaciones con la cotidianidad. Esta expansión
de conciencia es propia de 4ª dimensión donde
recobramos nuestro recuerdo de lo que verdaderamente somos:
Esencia divina teniendo experiencias humanas.
Es como si pasáramos de la onda de radio AM a FM. La
frecuencia de AM sería la de 3ª dimensión
donde se expresa la mayor separación de la unidad,
donde se da el concepto lineal del tiempo, donde se pierde
la identidad de grupo y se desarrolla la identidad individual,
y aparece el Ego, la importancia personal , que nos proporciona
la experiencia de la separación. Es un plano de pensamiento
y razonamiento. La 4ª dimensión es donde reintegramos
la identidad de grupo sin perder la individual, donde comenzamos
a percibir el tiempo multidimensional (todo sucede simultáneamente),
y se nos hace más difícil mantener la tendencia
de lo negativo porque activamos más nuestros sentimientos:
amor, fe verdad y esperanza y menos nuestras emociones : temor,
culpa, resentimiento y ansiedad. Nos alineamos más
dentro del concepto de la unidad con todo lo que nos rodea.
Es un plano donde la armonía y el amor son los pilares
de la interacción
Los
niños índigo ya nacen con la integración
de la frecuencia de 4ª dimensión y ésta
se manifiesta desde temprana edad. Vienen llegando a la Tierra
en la década de los 70 pero mayoritariamente a partir
de la década de los 90 se han hecho más presentes.
Esto es debido a que el planeta está cambiando, subiendo
a su vez su rata vibratoria, expresada en cambios metereológicos
(cambios extremos de clima), cambios geológicos (la
activación y erupción de volcanes), cambios
magnéticos ( la desaceleración del campo magnético
alrededor de la Tierra como consecuencia de la exacerbada
actividad solar, aumento de vientos solares , expulsando toneladas
de masa al espacio que, en parte, son absorbidas por la ionosfera
de la Tierra, ésto acarrea una disminución de
la velocidad de rotación , que se manifesta en un mayor
stress sobre las capas tectónicas de la Tierra y por
ende, en un aumento de la incidencia de terremotos) . En la
medida que la Tierra se va limpiando, soltando su densidad
a través de sus distintos cambios, afina su rata vibratoria
y vemos una mayor presencia de una rata vibratoria más
sutil : Los Niños Índigo.
La
hipersensibilidad de los Niños Índigo se manifiesta
física, emocional, psíquica y espiritualmente.
Físicamente, sus sentidos están más
activos, su vista abarca un mayor campo visual percibiendo
tonalidades de colores que, los adultos, vibrando en 3ª
dimensión, no captan. Por ello, son hipersensibles
a la luz fluorescente por lo que puede presentarse una distorsión
de percepción ocular acarreando problemas de lectura
y escritura. Pueden percibir fácilmente el aura de
las plantas, animales y personas desde muy pequeños.
Utilizan su intuición visual percibiendo la energía,
la frecuencia de luz, que emana de las personas u objetos
Por ejemplo: Si se llama a un bebé mentalmente, intuitivamente,
el bebé volteará a ver el origen de la emanación
de la energía, captada inicialmente por una frecuencia
de onda mental y buscará de dónde viene la luz
que está percibiendo. Su alerta va más allá
de sus sentidos físicos, utiliza los supra sentidos,
(extensión de los sentidos físicos que vibran
en una rata más sutil pero que se apoyan en los sentidos
físicos para desarrollar sus antenas inter dimensionales).
Auditivamente perciben decibeles de mayor alcance por lo que
son muy sensibles a ruidos estridentes, los aturden. Su sentido
olfativo está muy asociado a la identificación,
con gran facilidad captan la vibración olfativa que
emana el olor de la persona, sitios, objetos, al igual que
detectan olores a distancia. Son muy sensibles a olores de
químicos que los irritan y desequilibran, como olor
a tabaco, perfumen, químicos, pesticidas. En cuanto
al gusto vemos que tienen preferencias e inclinaciones muy
definidas desde temprana edad en la comida. Tienden más
bien a ser más vegetarianos espontáneamente
desde pequeños con mayor inclinación por las
frutas. Desarrollan frecuentemente sensibilidad reactiva u
tóxica por determinadas comidas en especial aquellas
que tienen aditivos, preservativos, colorantes. En cuanto
al tacto, es el órgano a través del cual manifiestan
mayor sensibilidad. Reaccionan a nivel de piel con urticarias,
alergias, a todo lo que no está hecho con materiales
100% naturales, de ahí su incomodidad a las gomas de
la ropa interior, las etiquetas, a las mezclas de materiales
sintéticos con el roce de la piel.
Los índigo duermen menos, pudiendo descansar plenamente
en 4 horas lo que los adultos, de 3ª dimensión,
nos lleva 8 horas para recuperarnos, comen menos y tienen
más energía pudiendo como índigo adultos
ser más productivos en menor tiempo, pues tienen la
capacidad espontánea de comprimir el concepto de tiempo
cronológico ya que para ellos no hay tiempo lineal
sino interdimensional!
Vemos cómo toda esta sintomatología manifestada
en la fisiología de los índigo, nos plantea
una necesidad de rescatar lo natural y esencial, de respetar
los ritmos y ciclos orgánicos desde la interconexión
y expansión de conciencia. Nos pone en evidencia sobre
la necesidad de sustentar nuestros cuerpos físicos
como vehículos de expresión del potencial divino,
no permitiendo la contaminación en ningún nivel.
En
cuanto a la parte emocional su sensibilidad se manifiesta
en la habilidad de leer las agendas de los demás pues,
a través de sus suprasentidos, perciben a nivel celular
lo que está sucediendo por ello no aceptan el juego
del poder, de la autoridad. Ellos captan que la autoridad
es un mecanismo de control basado en el temor y ésta
es una energía propia de 3ª dimensión que
no tiene cabida en 4ª dimensión. El temor es capitaneado
por el Ego, el que nos hizo olvidar de nuestro origen divino,
el que tiene como pilar de sustentación la dualidad,
la separación, la duda y se manifiesta entre muchas
otras cosas, por mentira, control, manipulación, superioridad,
inferioridad, impulsividad, violencia. Estos son mecanismos
a través de los cuales los índigo no funcionan,
se rebelan, confrontan, pues no es una energía inherente
a su frecuencia debido a que el temor es aprendido, no es
intrínseco a nuestra esencia. Ellos vienen a crear
una sociedad en base al amor, la cooperación, en cambio,
el temor separa, compite, descalifica, por ello, no se alinean
con la imposición o su contrapartida, la sumisión.
Se rebelan alegando el respeto a su individualidad, haciendo
alarde de la realeza de su esencia. Para ellos, la honestidad
y la apertura, son la base del respeto, la autenticidad y
la visibilidad es su mecanismo de vida, todos ellos, atributos
propios de 4ª dimensión. De ahí, nos confrontan,
a los adultos, al trabajo de las emociones, del conocimiento
de sí mismo, del discernimiento de nuestro abordaje
en relacionarnos, en revisar si es desde el temor o desde
el amor.
Psíquicamente, al estar más integrados
con su esencia, manifiestan dones y capacidades que nosotros,
desde nuestra limitación de 3ª dimensión,
consideramos poderes psíquicos pero, realmente, son
la utilización de su cualidad divina expansiva. De
ahí, que vengan con inherentes capacidades de sanación,
manejo de energías a distancia, conexión libre
y directa con la supraconsciencia, su Yo Superior, manifestándose
en telepatía, clarividencia, clariaudiencia, intuición,
sueños premonitivos. Al estar su nivel de conciencia
más expandido pueden anticipar con gran facilidad las
vibraciones de las personas, objetos, situaciones conociendo
de antemano el posible escenario, se conectan espontáneamente
con su intuición, la voz del alma a través del
corazón, la puerta de entrada a lo interdimensional.
De ahí su gran sensibilidad. Nosotros, los padres y
educadores debemos de preservar, respetar, no bloquear o doblegar
esa habilidad, pues, lamentablemente, se requiere sólo
de un comentario o invalidación insensible de parte
del adulto para desconectar al niño de su intuición.
Ellas es su bastón de protección, la que lo
mantiene a salvo, fuera de peligro conectándolo con
su Yo Superior.
Espiritualmente saben quiénes son desde temprana
edad pues tienen una memoria celular activa, no dormida, se
recuerdan de vidas pasadas con destreza y traen su contenido
a actividades del diario vivir si no se le invalida. Pueden
comunicarse fácilmente con la esencia de otras manifestaciones
como árboles, animales, personas, reconociendo su unidad.
Funcionan centrados en la Ley espiritual de Causa y Efecto
y en sus relaciones prefieren la opción de la elección
en todo lo que acontece. Es la forma de fluir más libremente
para ellos, asumiendo, sin dificultad, su consecuencia. Son
muy espirituales, sensibles, compasivos, mas no religiosos,
les molesta la instrucción religiosa que se fundamente
en el temor y la culpa, eligen deliberadamente no hacer caso
a su normativa. Están más conectados con su
Dios interior en vez de uno exterior, no requieren de intermediarios
para conectarse con su divinidad.
Los
niños índigo, a través de sus distintas
manifestaciones, vienen a recordarnos masivamente de nuestro
potencial divino, para, al igual que ellos, poder exteriorizarlo,
manifestarlo en lo cotidiano. Su ejemplo, en la no integración
a la sociedad existente, en su rebeldía ante el sistema
educativo autoritario e impositivo reinante en la mayoría
de las partes del mundo, nos llama a la reflexión y
a la decisión de bien seguir resistiendo y no alinearnos
con la nueva energía, estancándonos en un viejo
paradigma anacrónico, limitativo o sintonizarnos a
una frecuencia de cambio hacia el respeto de nuestra esencia
y disfrutar de ella!
LA
INTUICIÓN Y LOS NIÑOS ÍNDIGO
Los niños índigo vienen equipados de habilidades
psíquicas ya desarrolladas, una de ellas es la intuición.
En
el milenio pasado, se opacaba la importancia que tenía
la intuición porque todo lo que no era concretamente
comprobable se desdeñaba. Con esa actitud afianzamos
nuestro alejamiento de nuestra esencia, nos desconectamos
de nuestro corazón sustituyendo nuestra valía
por elementos de aprobación externa. De ahí,
que cambiamos la conexión del Ser por el tener como
forma de sentirnos seguros y aceptados.
Hoy
en día, el Universo, en su perfecto orden divino, nos
envía los emisarios del cambio a través de nuestros
niños, hijos, alumnos índigo, para forzarnos
a contactar lo que tenemos olvidado y uno de esos elementos
es la intuición.
La
intuición es la voz del alma, que, a través
del lenguaje del corazón, nos permite establecer contacto
con nuestra inteligencia superior, nuestra guía y dirección
de lo que verdaderamente somos. La intuición no es
irracional, no requiere que se le invalide o ignore a través
de la razón ni a través de la desconexión
de nuestros sentidos. Más bien, los sentidos están
para complementar y apoyar la intuición, para darle
información, para incentivarnos a poner atención
en lo que sucede a nuestro alrededor y relacionarlo. El enseñarles
a los niños a que oigan su corazón con la actitud
de que honren lo que sienten, es la mejor forma de afianzar
la intuición en ellos.
El
criar a los niños para que contacten y confíen
en su intuición es darle el maravilloso regalo de sentirse
poderosos desde adentro y ante la vida, de conectarse con
lo que verdaderamente son: seres espirituales teniendo experiencias
humanas, niños reales de la luz apartándolos
de la oscuridad y confusión ya que el estar en constante
sintonía con el corazón permitirá actuar
certeramente en las circunstancias de la vida. El enseñarles
a nutrir su intuición es hacerles ver el mundo en forma
creativa y receptiva, sabiendo que el Universo los está
asistiendo en su logro de todas las maneras. El ser intuitivo
significa estar alineado con la verdadera naturaleza del Universo
y evitará que los niños crean que pueden ser
menos que la verdad: que son hijos de Dios, amados y merecedores
de todo lo bueno que el Universo ofrece. El alimentar su intuición
le ofrece al niño un mundo amistoso, lleno de aventuras,
divertido porque sabrá retirarse de personas, situaciones,
que no le son beneficiosas, su corazón se lo dirá
y él lo implementará en la medida que respetemos,
validemos su intuición. La intuición es como
un músculo que necesita ser ejercitado para ser receptivo
y nosotros los adultos estamos en el rol de guiar a nuestros
hijos a afianzar este sexto sentido.
Si
los padres son inclinados a que los hijos se centren en cumplir
metas, evaluar la vida sólo por el resultado, no tolerando
equivocaciones, los niños vivirán sólo
para lograr el éxito, independientemente de cómo
logren fomentarlo, para obtener la aprobación de los
padres de esa manera. Estas condiciones activan el temor en
los niños, haciéndoseles difícil alinearse
con la intuición ya que el temor opaca la intuición
y por ello, ¡hemos crecido oyendo más a nuestros temores
que a nuestros corazones! Cada día, los niños
cargan las expectativas y ambiciones de los padres sobre sus
hombros por lo que el temor es su fuerza conductora. Por ello,
la mejor forma de asegurar que los niños crezcan seguros
es que se sientan motivados por un sentido de guía
interna, en vez de por el temor, es creando mayores oportunidades
de ejercitar y cultivar la intuición.
Los
niños índigo la traen desarrollada, confrontan
a los padres para que ellos, a su vez, la cultiven, de ahí
que no se prestan a cumplir con las expectativas de los padres
sino cumplir con su misión de vida, de ayudar a instaurar
un nuevo esquema de valores en nuestra sociedad, de establecer
un mayor nivel de conciencia en casa y en la sociedad en base
al respeto de la individualidad y su capacidad de decisión.
Los niños índigo ya vienen con su intuición
activada porque utilizan un mayor porcentaje de cerebro y
una mayor relación entre el hemisferio izquierdo y
derecho. Sin embargo, si no nos hacemos solidarios con sus
capacidades las podemos bloquear y activar mucha frustración
y rabia en ellos.
Para
ayudar a los niños a que nutran su intuición,
lo más importante que deben de hacer los adultos es
cultivar la presencia en la acción y el escucharlos
con atención pues lamentablemente, se requiere sólo
de un comentario o invalidación sensible para ¡desconectar
al niño de su intuición!
EL
ÍNDIGO Y LA RABIA.
La rabia es una emoción que es considerada normal el
sentirla. Todos los seres humanos han vivido esta emoción,
grandes y pequeños. Sin embargo, es normal porque la
mayoría de la gente la ha experimentado, más
no es natural porque no es intrínseca a la esencia
del ser humano ya que no nacemos con ella sino la vamos aprendiendo
en el camino de la vida por modelaje por lo que la conducta
se imita después que se ha visto ejecutar en el entorno.
A
medida que los niños índigo van creciendo vamos
observando, con cierta frecuencia, que tienden a ponerse rabiosos.
Para entender esta manifestación posible se requiere
entender el proceso de la rabia.
La
rabia es una emoción que se nutre de necesidades insatisfechas
cuyos pilares están fundamentados en la injusticia,
impotencia, en pensamientos de exigencia y de culpa. Las manifestaciones
de rabia física, ventilada, se notan en gesticulaciones
de contracción en el cuerpo como puños cerrados,
en tensión muscular de la cara reflejada en ceño
fruncido, muecas con la boca, chasquidos de dientes, contracción
de la mandíbula, ojos desorbitados, tensión
en las cuerdas vocales expresándose en el subir del
tono de la voz, grito, atropello o abuso verbal y un mayor
riego sanguíneo que aumenta la temperatura. Estas pueden
haberse visto inicialmente en el círculo familiar primario
como son los padres, hermanos, en el secundario como son los
abuelos, tíos, demás familiares y/o en el terciario
que es el medio ambiente, el colegio, la televisión
y otros medios de comunicación. La influencia se minimiza
a medida que el círculo se aleja del entorno inmediato
del niño.
Si
reaccionamos visceralmente a los estímulos, sin modelar
calma, los niños aprenden que esa conducta es la adecuada
y la copian accionándola cuando se sienten frustrados
y las cosas no les salen como ellos desean y esperan. Nuestra
reacción le da dado un patrón, una forma de
percibir los hechos. Con ella le hemos proporcionado una evaluación
del estímulo bien sea con nuestras palabras, con nuestros
gestos que luego van a imitar. La rabia es un alertador de
que no estamos pudiendo manejar un aspecto emocional en nuestras
vidas. Por ello, si actuamos con calma ante una situación
de frustración y no visceral o reactivamente, le estaremos
dando el mejor regalo de modelaje, la herramienta más
òptima para manejar tensiones en el futuro. Los niños
aprenden más por lo que viven que por lo que oyen.
Por lo tanto, esta emoción se da cuando no se puede
manejar el contraste de las emociones fuertes entre lo que
desea y lo que se logra. Por ello, si actuamos con calma ante
una situación de frustración le estaremos dando
el mejor regalo de modelaje, la mejor herramienta para manejar
las tensiones
En el índigo, el contraste forma parte de su cotidianidad.
Vive emociones fuertes entre lo que su inteligencia espiritual
le proporciona y lo que capta de su entorno material. Le cuesta
manejarlo pues por su misma condición de expansión,
capta multidimensionalmente energías de otras dimensiones
más sutiles que lo confrontan con la densidad de la
realidad de tercera dimensión sintiendo un embate energético.
Este aspecto se da mayoritariamente en el ser índigo
que tiene mucho tiempo sin re encarnar y que viene a asistirnos
a la humanidad en el paso de transición hacia otra
dimensión.
A
ellos les cuesta manejar la densidad del cuerpo, lo sienten
como un freno a su sutileza, sus pensamientos son más
veloces que su articulación y sienten impotencia con
las herramientas de comunicación como leer, escribir,
repetir, pues son métodos muy lentos para su propia
velocidad de vibración. También les cuesta poner
en práctica la paciencia pues en sus mundos sutiles
la manifestación del deseo o de la intención
es inmediata, el tiempo entre estímulo y respuesta
no se hace esperar. En cambio, en tercera dimensión
el impulso se demora para que pase por todas las matrices
de creación y se logre concretizar. Sus pensamientos
de exigencia que activan la rabia son más altruistas
porque desean que evolucionemos, nos quitemos la venda de
la ignorancia de quiénes somos para percatarnos de
nuestra esencia y actuar de acuerdo a ella. Para ello, requerimos
hacer el esfuerzo de desembarazarnos de las emociones que
nos anclan, como el temor. Por lo tanto, nos confrontan con
él en la cotidianidad no haciendo caso a las amenazas,
coerciones, castigos que les tratamos de imponer fruto de
la necesidad de control, producto de la misma emoción.
Ellos
conocen otra realidad que vienen a ofrecerla por lo que su
exigencia está en la premura de que ya no “no
hay tiempo” que perder permaneciendo en la oscuridad.
La impotencia que sienten es por encontrar, aun, muchos topes
que limar en el medio ambiente, muchas condiciones impuestas
en los hogares, colegios, que lo pretenden atar a exigencias
que para ellos ya son obsoletas, absurdas como tener que aprender
de memoria las lecciones, perder tiempo en la repetición
de detalles cuando su visión es más del todo,
holística. Su sentido de urgencia alimenta su impotencia.
Por ello, observo con frecuencia que en su vocabulario la
palabra injusticia es recurrente. La expresión del
“No es justo” se cuela en sus pensamientos pues
choca con su profunda necesidad de ser respetado desde pequeño,
de vivir un sistema horizontal no vertical, de participación
no de autoridad y de llevar acabo el cambio que ya está
presente en él. Por eso, vienen a recordarnos lo que
tenemos olvidado!
Cuando
validamos estas necesidades observamos que los niños
fluyen más en función de su misión de
vida, hay menos confrontaciones con los adultos pues los sienten
sus aliados, asistentes, para llevar a cabo su propósito
de vida. Por ello, es recomendable que el adulto articule
la presencia de la emoción de la rabia en ellos, por
ejemplo “Luce que estás muy bravo”, en
vez de coartar la emoción y reprimirla como “¿Cómo
se te ocurre ponerte bravo?”. Luego permitirle al niño
descargar la tensión del músculo, corriendo,
saltando cuerda, jugando pelota, de forma que el músculo
libere la tensión a través del movimiento y
pueda relajarse. Todas las emociones se pueden sentir las
acciones son las que se canalizan.
Sin
embargo, cuando hacemos caso omiso de estas condiciones vamos
cerrando su conexión con su inteligencia espiritual
debido a nuestra repetición, imposición de nuestros
criterios, y al hacerlo los densificamos, los contaminamos
y observamos, entonces, inteligencias puestas al servicio
de la incoherencia, niños rabiosos, frustrados que
se tornan en violentos.
Hay
que recordar que nuestra misión como padres, docentes,
de estos niños es ser de puente entre esa particular
sensibilidad e inteligencia para ayudarlos a canalizarla y
ser útil a la humanidad y reconocer que en su experiencia
dentro de la tridimensionalidad absorben los modismos que
nosotros hemos modulado aunque su intención sea más
sutil. Asistiéndolos a ellos, nos ayudamos a nosotros!
El
ÍNDIGO Y EL ADD/ADHD:
Cada
día aumenta el número de niños diagnosticados
con Déficit de Atención (ADD) e Hiperactividad
(ADHD) llegando a proporciones casi epidémicas. Pareciera
que se ha convertido en moda. No dudo que habrá casos
que reúnan las características neurofisiológicas
para dicho diagnóstico, pero a veces, me pregunto ¿por
qué en determinados métodos de Educación,
como es el caso del Método Waldorf , hay una sustancial
disminución de la incidencia de este diagnóstico?
¿Será que este método basado en el respeto
de la individualidad , en la integración del individuo
con el medio, está más centrado en la esencia
del ser humano que en el cúmulo de conocimientos sobre
la familia, la sociedad, las naciones, el mundo que ofrece
nuestro sistema educativo tradicional y por ello tiene otro
resultado?
Se ha fraguado toda una subcultura alrededor de este diagnóstico
dejando sólo dos tratamientos aceptables para la comunidad
científica como es el medicamento y la modificación
de conducta , llegando a sustituir el diálogo en la
casa por ¿Tomaste tu pastilla? Con ese abordaje tratamos
de simplificar los problemas de la vida y le otorgamos a la
química el poder de solucionar todo, colocamos el foco
dentro del niño, no afuera, contrayéndonos ante
la presencia de la situación “problemática”
en nuestro entorno familiar, pero no nos ponemos sus zapatos
, en cómo se sienten , en qué está aportando
esta situación, en cómo podemos abordarla desde
un marco más integral para saber qué nos está
alertando esta situación.
Un
niño puede tener inconvenientes en poner y sostener
la atención reflejándose en su comportamiento
por muchas otras razones que un desorden de Déficit
de Atención. Puede ser que las actividades escolares
le parezcan aburridas porque son monótonas, repetitivas,
sin creatividad, rígidas, impositivas, no dejando espacio
para la novedad y su forma de aprender no se amolde a la del
colegio o porque en ese momento, su familia está pasando
una crisis económica, emocional, o porque es alérgico
a la leche o hipersensible a determinados alimentos que contengan
colorantes, sabor artificial, azúcar o porque su temperamento
no se alínie con el de sus padres porque su nivel de
conciencia está más expandido que el de ellos
y percibe la realidad desde un punto de vista más holístico,
menos fraccionado. Por lo tanto, hay miles de niños
que su individualidad está siendo reducida a un diagnóstico
de desorden, controlada por una droga, etiquetados como "niños
problema" porque no se adaptan a las normas escolares
vigentes, ni a la disciplina autoritaria de ciertos padres.
El
niño índigo es muy frecuentemente, dentro del
marco escolar, diagnosticado como un niño con ADD/ADHD
(Déficit de Atención e Hiperactividad). Este
diagnóstico comprende las características de
hiperactividad, impulsividad, falta de atención. Desde
el punto de vista de frecuencia índigo en vez de hiperactividad
se plantea que es un niño dinámico, energético,
en vez de impulsividad se valora la creatividad y espontaneidad
y la etiqueta de falta de atención se considera como
un intento de disminuir su individualidad, pues el índigo
sí tiene la capacidad de concentrarse y sostener la
atención pero sólo en lo que es de su interés
y como su capacidad cognitiva generalmente puntea por encima
de la norma , (con frecuencia manifestada en coeficientes
intelectuales que puntean por encima de 130) se fastidia con
facilidad, se aburre con lo repetitivo si no tiene más
de un estímulo, con la monotonía de un solo
tema pues su percepción multi dimensional lo capacita
para captar , procesar, internalizar, información de
diferentes fuentes al mismo tiempo y responde mejor en ambientes
donde pueda participar en proyectos o en sitios donde múltiple
información simultánea se maneje. Por ejemplo:
Puede hacer tarea, oír música y ver televisión
simultáneamente. El elemento de novedad y creatividad
es su aliado en prestar atención, no la rutina, la
monotonía, pues parte de su cerebro es estimulado por
el nuevo estímulo. Si le permitimos ambientes que tengan
centros de actividad, donde puedan tocar, armar, dibujar cosas,
coleccionar, entrevistar a personas, actuar y vivenciar las
clases, encontraremos niños que no mostrarán
diferencias disminuídas en relación a niños
“normales” sino que más bien los superarán.
La cuestión está en la ambiente y en el abordaje
del entorno, no en el niño.
La
hiperactividad del niño índigo es, muchas veces,
debida a una sobrecarga energética que tiene que liberar
moviéndose, por ello estos niños aprenden fácil
y rápidamente en movimiento, por ejemplo: en casa,
aprenden bailando, repasando las lecciones montados en bicicleta
estacionaria, leyendo en mecedoras. En el aula, se sugiere
enseñar con movimiento por ejemplo: enseñar
ortografía dinámica, en movimiento, sentándose
en las vocales y pararse en las consonantes.
Este aspecto es totalmente opuesto a lo tradicional académico
donde se exige quedarse quieto para oír la clase, donde
la fuente de información es primordialmente la maestra,
donde hay una secuencia cronológica para hacer las
cosas (mente lineal) cuando ellos requieren de multiplicidad
(estímulo táctil, auditivo, visual simultáneamente)
pero donde el sentido del tacto es el predominante de los
tres, pues al ser el órgano más grande de nuestro
cuerpo es a través del cual ellos descargan mayor condensación
de energía y por el cual captan como antenas tactiles,
de ahí su hipersensibilidad táctil y su necesidad
de movimiento.
Su
impulsividad muchas veces es producto de la capacidad que
tienen de captar la información que se articula como
la que se piensa simultáneamente y atropelladamente
intervienen costándole esperar su turno para hablar
pues ya han percibido el contenido energético y sólo
les queda por reafirmarlo articulándolo.
Estos
niños tienen una forma diferente de pensar, de procesar
la información, de poner atención , de comportarse,
pero en sus esencia están intactos, completos, saludables
y más bien engrandecidos en su capacidad por lo que
no son niños que sufren de desórdenes médicos.
Los niños índigo etiquetados con ADD/ADHD tienen
problemas en encajar en el sistema tradicional de educación
y por ello los medican para adaptarlos. Pero esa no es su
misión. No es adaptarse al sistema educativo vigente
sino cambiarlo. Ellos nos alertan de que nuestro sistema de
educación no ofrece las condiciones necesarias en cuanto
a la verdadera educación que requerimos para prepararnos
y poder operar en una octava superior de conciencia, en otra
dimensión.
Podríamos
hacer el símil con los canarios que los mineros mantenían
dentro de las minas. Cuando el nivel de oxígeno bajaba,
los canarios se caían muertos de sus barras alertando
a los mineros a salirse de las minas. Es posible que estos
niños que están siendo diagnosticados masivamente
con ADD/ADHD, etiquetados como niños problemas, sean
los “canarios de los mineros en nuestros tiempo”
que nos están alertando para que transformemos nuestras
aulas, nuestro sistema educativo en un ambiente dinámico,
novedoso, excitante, participativo.
Lo
que verdaderamente estos niños requieren es de adultos
a su alrededor que les recuerden su poder, no se los minimice,
los respeten, no los etiqueten, los oigan, no los disminuyan
y les enseñen estrategias que validen su aporte, para
solucionar problemas de múltiples formas pero que esas
estrategias puedan ser contactadas desde su corazón
de acuerdo a su estilo de percepción!
Recordemos que la verdadera Educación no es la acumulación
de conocimientos sino la Sabiduría aplicada. El conocimiento
con el tiempo se pierde, la sabiduría nunca se olvida.
Permitamos que estos niños nos aporten su sabiduría!
EL JUEGO ES EL TRABAJO, EN SERIO , DE LA NIÑEZ:
Regresemos
a jugar con nuestros hijos!
Jugar es la actividad más importante durante la infancia.
Cuando los niños juegan, aprenden a experimentar las
posibilidades y parámetros de la vida. El juego creativo
despierta y nutre el poder de la imaginación. Sin embargo,
aunque el juego es una actividad natural del niño también
necesita ser guiada y estimulada por un adulto, nutrirla con
ideas fértiles con las cuales los niños pueden
seguir elaborando y descubriendo.
Para
los niños pequeños, el mundo imaginario puede
ser más real que el mundo actual. Una simple pieza
de madera puede transformarse en un caballo que vuela y esto
es debido a que el ser humano experimenta el mundo en forma
narrativa. El niño es el centro de la historia, juega
, recrea y ordena el mundo en la forma familiar de la narración
con principio, secuencia de eventos, consecuencias y fin .
Por ello, psicológicamente se dice que el “lenguaje
es la condición previa para el desarrollo cognitivo
y ambos están basados en la estructura narrativa”.
(Vygotsky)
Ordenamos
el mundo contando historias, tanto para sí como para
los demás. Un cuento dicho desde el corazón
es mucho más significativo que uno narrado y oído
a través de un reproductor de cassettes por el simple
hecho que el niño “oye” más que
el contenido de la historia pues percibe la individualidad,
la energía del que está contando el cuento.
Las
habilidades mentales que aprendemos a través de contar
cuentos y de jugar son la base del pensamiento creativo, de
la resolución de problemas en el futuro y de la habilidad
de discernir conceptos complejos. El juego, por su propia
naturaleza requiere un proceso de experimentación y
descubrimiento, pues comienza a partir de una situación
pero puede llevar a lo desconocido. Esto es lo que estimula
la imaginación y la individualidad.
Muchos niños, hoy en día, se enfrentan a juguetes que dejan
muy poco o nada a la estimulación de la imaginación, pues
sólo se requiere apretar un botón para que lo haga todo. No
es de extrañar que el niño rápidamente se aburra, se vuelva
destructivo y más temprano que tarde requiera de atención!
El juego es algo que involucra a todo el ser humano, a la
persona completamente especialmente en los niños, pues
cada pensamiento y emoción está acompañado
de sus movimientos. El verdadero juego es trabajo en serio
y después de un día de juegos intensivos, los
niños quedan saludablemente cansados para irse a la
cama.
Sin embargo, hoy día se manifiesta mucha hiperactividad,
falta de concentración e insomios en los niños.
¿podría ser que hubiese una relación
entre la falta de juegos saludables y las conductas hiperactivas?.
Es realmente una tragedia moderna que los niños hayan
perdido la habilidad de jugar y le hayamos permitido sustituir
el juego creativo, interactivo por la actividad pasiva de
la televisión donde el movimiento de los ojos no pueden
sincronizarse con la rapidez de la imagen electrónica!
(Tomado del libro “ La Educación Waldorf”
de Christopher Clauder y Martín Rawson).
EDUCAR-
APRENDER:
Hablamos
sobre las necesidades de los niños desde el punto de
vista adulto. Decidimos sobre su necesidad de aprender: a
comportarse, respetar a los mayores, obedecer y asociamos
el aprender con el conocimiento, y por ello, los exponemos
a lecciones y actividades ayudándolos a memorizar información
cuando el aprender es justo todo lo contrario.
Para aprender se necesitan los ingredientes de apertura, espacio,
capacidad de asombro, admiración, territorio inexplorado,
vulnerabilidad.
El hombre nace como una semilla, con una potencialidad de
ser: hombre animal, o llegar a convertirse en hombre-hombre
para llegar a desarrollarse como hombre Dios, por ello el
hombre nace imperfecto como expresión y de ahí
se hace posible su crecimiento, su aprendizaje. La Educación
hace posible el puente entre la potencialidad de su semilla
y la realidad. Pero la educación actual, impartida
a nuestros hijos, está basada en un condicionamiento
para buscar un oficio de forma de poder subsistir, no lo preparamos
para la vida, no le enseñamos a cómo amar, o
a celebrar la vida. La vida no debe de ser una competencia
de sobrevivencia del más fuerte o del más habilidoso
sino una celebración de la experiencia aportada por
la vida misma.
Por
ello, el verdadero significado de educar viene de educare
que significa conducir hacia la luz, es sacar algo del interior,
actualizar el potencial interno como cuando se saca agua de
un pozo, pero en vez de sacar lo oculto, la sabiduría
dentro de sí mismo, nuestra educación se basa
en meter información, memorizar, verter conocimiento
para repetirlo como las computadoras cuando se les solicita
determinado programa.
Para
esta confrontación educativa , la Naturaleza en su
perfecto orden divino, nos trae a los Niños Índigo
que no aprenden por reglas, ni por memorización , ni
aceptan ser mandados, son muy inteligentes y no acatan ser
robots, exigiendo el respeto a su individualidad. Para ellos,
la verdadera educación es enseñarles a activar
su conciencia, a que no tengan temor, a cultivar y honrar
su inteligencia no permitiendo convertirse en autómatas
estimulando su excelencia en todo lo que hacen sin competir.
Para
realizar esta magna labor necesitamos, nosotros, los adultos,
revisarnos primero, desde qué espacio estamos operando
en la vida: operamos con la imposición y obediencia
o con la elección, actuamos con el temor o con el amor?.
DEJÉMOS
A LOS NIÑOS SER ALEGRES!
Los
adultos esperan que los niños se comporten como ellos:
reprimidos y limitados en su potencial.
Permitamos que nuestros niños.
se rían, jueguen, canten, bailen más.
Les ponemos límites y razones triviales para que no lo hagan:
“Te vas a ensuciar, vas a romper las cosas, vas a molestar,
vas a hacer mucho ruido”, anteponiendo nuestra comodidad por
encima de una de las cualidades más importantes de los niños,
necesaria de preservar: la alegría.
Exigiéndole
obediencia cuando nosotros lo consideramos necesario y las
veces que así lo decidamos, sin darle elección
de antemano dentro de un marco de referencia, vamos desconectándola
niño de su verdadera naturaleza alimentando a un futuro
adulto malhumorado en vez de preguntarle : ¿Qué
te dice tu corazón que debes de hacer? Si lo hacemos
sensible al lenguaje de su corazón estaremos sembrando
el respeto a su intuición, a su lenguaje del alma.
Si validamos su sentir desde temprana edad, su contacto con
la intuición será claro y diáfano, sin
duda y decidirá sabia y acertadamente desde pequeño.
El
niño necesita experimentar, expanderse, jugar, reírse,
saltar, brincar para no sólo desarrollarse físicamente
sino emocionalmente. Pero el niño interno del adulto
reprimido no le da libertad al hijo o hija, no le permite
reírse de corazón inhibiéndole de disfrutar
de las cosas pequeñas de la vida , y con esa conducta
aprendida, poco a poco el disfrute de la vida se va encogiendo
tornándose en un adulto serio destruyendo su sentido
de humor y termina cargando su propio niño interno
escondido dentro de él!.
Permitamos
que nuestros niños se rían más, jueguen
más, canten, bailen más y aun en las situaciones
de crisis, enseñémosles a ver lo positivo detrás
del obstáculo y salir de él a través
de creatividad, la risa, la alegría de estar vivos
para elegir un mejor escenario de vida.
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