NIÑOS ÍNDIGO
Libro Niños Índigo: Un Nuevo Paso en la Evolución


Registro de Ventas de Iberoamerica RILVI, 2005
(Repertorio Integrado de Ventas en Iberoamerica)

Contenido:

  • ¿Qué es un niño índigo?
  • Características y Misión
  • Aspecto físico, emocional, psíquico.
  • El índigo y el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad.
  • Terapias
  • Casos de niños Índigo.
  • El índigo adulto.
  • Preguntas y respuestas.

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ARTÍCULOS DE INTERÉS

 

NUEVOS NIÑOS, NUEVOS HOMBRES

Una nueva raza humana, más sensible y democrática, menos autoritaria y manipuladora, ya comienza a poblar el Planeta. Se trata de seres especiales aunque tan terrenales como sus padres. Sólo que, a diferencia de éstos, traen consigo la tarea de propulsar cambios en la humanidad.

Bautizados como Niños Índigo, éstos muchachos tienen la capacidad de ver más allá de los espectros de la luz, escuchar todo tipo de sonidos, incluso su propio fluido sanguíneo, y denotan una destacada hipersensibilidad táctil. "Los niños índigo, como su nombre lo sugiere, no son niños azules, si no que se les denomina así porque su aura, o campo energético, tiende a reflejarse dentro de los colores añiles, azules, manifestando la utilización de centros energéticos superiores", asegura María Dolores Paoli, especialista en Psicoespiritualidad.

Es por esto que se les adjudican grandes dosis de intuición, que se demuestra en el desarrollo de la telepatía, cualidades para predecir el futuro, y hasta reconocer la presencia de seres etéreos como hadas y duendes a su alrededor. Además, algunos menores llegan al mundo con el don de la sanación.

¿Pero, por qué vienen al planeta Tierra?

La Psicoespiritualidad es un concepto relativamente nuevo, que se refiere a la psicología transpersonal, donde se unen el conocimiento del Ego con el conocimiento del alma. Y según Paoli, la llegada de estos "nuevos hombres" no es casualidad, sino que tienen una tarea muy específica por delante. "Porque son puentes entre la tercera y cuarta dimensión, y el verdadero cambio lo activan en la familia, en el hogar", señala.

A juicio de la especialista, estos niños llegan al planeta con la misión de aumentar la rata vibratoria, y poseen mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas creadas por el hombre, incluso un potencial de cambio en su ADN.

"Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan estos chicos, manifestándose en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética. Exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese una computadora", añade la especialista venezolana.

Hasta ahora, la ciencia ha considerado a éstos códigos desactivados como programas remotos que hoy en día no necesitamos. Pero, aparentemente los niños índigos nacen con un potencial de activación de cuatro códigos más, que se denota en un claro fortalecimiento del sistema inmunológico.

Esto ha quedado demostrado en estudios realizados en la Universidad de California (UCLA). Algunos de estos experimentos han consistido en mezclar células de niños índigos con dosis letales de virus de Sida y con células cancerosas, que no tuvieron efecto alguno en las células de los infantes. "La conclusión es que éstos pequeños vienen con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando inmunidad a las enfermedades".

Para la especialista, los Niños Índigo (término reconocido a nivel internacional) nacen en cualquier clase socioeconómica y se caracterizan, básicamente, por poseer un nuevo estado de conciencia.

Sin embargo, destaca Paoli, ciertos rasgos físicos distinguen a los niños azulados del nuevo mundo: "Son más delgados, tienen ojos grandes, ligeramente abultado el lóbulo frontal, por lo general zurdos o ambidiestros. Comen poco, e incluso, algunos son vegetarianos por no soportar la carne", añade.

Y es que, según estima Paoli, en 1999 esta nueva raza ya abarcaba el 80% de la población infantil mundial, por lo general en querubines menores de diez años de edad.
Valores Renovados

De acuerdo a Paoli, la crianza y los valores que se transmitan a los niños de la actualidad, requiere de parte de padres y especialistas una revisión. Y para ello hay que tomar en cuenta, ante todo, que las criaturas de la nueva Era no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la no autenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa.

"A éstos pequeños seres les gusta ser tratados y honrados como individuos", apunta Paoli en su Material de Apoyo para la Educación de los Niños del Futuro. Por ello la especialista considera que la crianza emocional debe basarse en la visibilidad y transparencia.

"A los niños índigo no se les debe avergonzar ni culparlos, mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que preservarles la autoestima. Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Deben recibir disciplina sin emoción", agrega la psicóloga.

Otras características importantes para la crianza emocional de los infantes es estimular su excelencia, más no la competencia entre individuos. Y, además, involucrar el buen humor durante su educación.

Según Paoli, existen palabras claves durante el proceso de enseñanza de los pequeñines, de acuerdo a su edad biológica, basados en las Siete Leyes Espirituales para los Padres. Por ejemplo, hasta el primer año de vida, lo vocablos esenciales son amor, afecto y atención. "A los bebés hay que tocarlos, abrazarlos, proveerles mucha seguridad y, además, jugar con ellos", explica.

Luego, entre el primer y segundo año, hay que resaltar los términos libertad, respeto y estímulo. "Durante esta etapa se prueba el desapego a los padres. No hay que condicionarlos a través del temor. Hay que evitar que el niño conecte el dolor como sinónimo de malo, de debilidad. Si así fuese no habría espacio para el crecimiento espiritual", afirma Paoli.

Merecimiento, explorar y aprobar, son las palabras claves entre los 2 y 5 años, época de transición entre el Yo Soy y el Yo Puedo. "Si le reprimimos el sentirse poderoso no se logrará que sea un adulto capaz de enfrentar cualquier reto", enfatiza la especialista.

Posteriormente, entre los 5 y 8 años, el niño ya asimila conceptos más abstractos. Por ello hay que manejar los términos dar, compartir, aceptación, verdad y no juzgar. " A ellos les encanta compartir cuando sienten amor. Si se les enseña que para dar tienen que perder algo, entonces no aprenden el verdadero significado de dar. En cuanto a la verdad, deben aprender que va acompañada de un sentimiento agradable y no como antesala a un problema, en caso de ocultarla".

Después, entre los 8 y 12 años, los ahora no tan niños aprenden el cómo, y el por qué funcionan las cosas. En esta etapa son claves las palabras juicio independiente, discriminación y reflexión.

De esta manera, ya entre los 12 y 15 años, el niño ahora convertido adolescente, requiere que los padres manejen términos como la experiencia, la responsabilidad y el estar alerta. "Los que aprendieron las lecciones de la crianza espiritual, entonces reflejarán la confianza de sus padres. De lo contrario, se encontrará confuso, cederá a las presiones amistosas y buscará experiencias indiscriminadas".

De acuerdo a Paoli, los colegios y demás centros educativos, deben estar atentos para reconocer la presencia de niños índigos dentro de los salones escolares. A su juicio, éstos particulares alumnos no funcionan con los métodos de enseñanza tradicionales. Por el contrario, "aprenden de forma reflexiva y participativa, más no mediante la memorización. Por ello no extraña que a muchos de éstos pequeñines se les califique como niños problemas, ya que se dispersan con gran facilidad durante las clases".

Yamileth García Sosa, periodista venezolana radicada en Miami, escribe sobre temas de actualidad relacionados con América Latina.

FUENTE:

http://discoveryespanol.com/features/000717nuevos/nuevos.html
http://discoveryespanol.com/features/000717nuevos/nuevospg2.html

LOS NIÑOS ÍNDIGO Y LA HIPERSENSIBILIDAD:

En los tiempos que estamos viviendo de tanta materialidad, de tanto tasar por el tener, la Naturaleza nos abre una puerta hacia la sensibilidad a través de los Niños Indigo.

¿Qué es un Niño Índigo?

Un Niño Índigo es un niño que se le denomina así porque su campo energético u aura vibra dentro de los colores azules-añiles. La banda de frecuencia índigo es una vibración de expansión de conciencia, de una alta evolución cuyas mayores características son la sensibilidad expresada en todas sus áreas y la espiritualidad en la apreciación de la unidad en sus relaciones con la cotidianidad. Esta expansión de conciencia es propia de 4ª dimensión donde recobramos nuestro recuerdo de lo que verdaderamente somos: Esencia divina teniendo experiencias humanas.
Es como si pasáramos de la onda de radio AM a FM. La frecuencia de AM sería la de 3ª dimensión donde se expresa la mayor separación de la unidad, donde se da el concepto lineal del tiempo, donde se pierde la identidad de grupo y se desarrolla la identidad individual, y aparece el Ego, la importancia personal , que nos proporciona la experiencia de la separación. Es un plano de pensamiento y razonamiento. La 4ª dimensión es donde reintegramos la identidad de grupo sin perder la individual, donde comenzamos a percibir el tiempo multidimensional (todo sucede simultáneamente), y se nos hace más difícil mantener la tendencia de lo negativo porque activamos más nuestros sentimientos: amor, fe verdad y esperanza y menos nuestras emociones : temor, culpa, resentimiento y ansiedad. Nos alineamos más dentro del concepto de la unidad con todo lo que nos rodea. Es un plano donde la armonía y el amor son los pilares de la interacción

Los niños índigo ya nacen con la integración de la frecuencia de 4ª dimensión y ésta se manifiesta desde temprana edad. Vienen llegando a la Tierra en la década de los 70 pero mayoritariamente a partir de la década de los 90 se han hecho más presentes. Esto es debido a que el planeta está cambiando, subiendo a su vez su rata vibratoria, expresada en cambios metereológicos (cambios extremos de clima), cambios geológicos (la activación y erupción de volcanes), cambios magnéticos ( la desaceleración del campo magnético alrededor de la Tierra como consecuencia de la exacerbada actividad solar, aumento de vientos solares , expulsando toneladas de masa al espacio que, en parte, son absorbidas por la ionosfera de la Tierra, ésto acarrea una disminución de la velocidad de rotación , que se manifesta en un mayor stress sobre las capas tectónicas de la Tierra y por ende, en un aumento de la incidencia de terremotos) . En la medida que la Tierra se va limpiando, soltando su densidad a través de sus distintos cambios, afina su rata vibratoria y vemos una mayor presencia de una rata vibratoria más sutil : Los Niños Índigo.

La hipersensibilidad de los Niños Índigo se manifiesta física, emocional, psíquica y espiritualmente. Físicamente, sus sentidos están más activos, su vista abarca un mayor campo visual percibiendo tonalidades de colores que, los adultos, vibrando en 3ª dimensión, no captan. Por ello, son hipersensibles a la luz fluorescente por lo que puede presentarse una distorsión de percepción ocular acarreando problemas de lectura y escritura. Pueden percibir fácilmente el aura de las plantas, animales y personas desde muy pequeños. Utilizan su intuición visual percibiendo la energía, la frecuencia de luz, que emana de las personas u objetos Por ejemplo: Si se llama a un bebé mentalmente, intuitivamente, el bebé volteará a ver el origen de la emanación de la energía, captada inicialmente por una frecuencia de onda mental y buscará de dónde viene la luz que está percibiendo. Su alerta va más allá de sus sentidos físicos, utiliza los supra sentidos, (extensión de los sentidos físicos que vibran en una rata más sutil pero que se apoyan en los sentidos físicos para desarrollar sus antenas inter dimensionales). Auditivamente perciben decibeles de mayor alcance por lo que son muy sensibles a ruidos estridentes, los aturden. Su sentido olfativo está muy asociado a la identificación, con gran facilidad captan la vibración olfativa que emana el olor de la persona, sitios, objetos, al igual que detectan olores a distancia. Son muy sensibles a olores de químicos que los irritan y desequilibran, como olor a tabaco, perfumen, químicos, pesticidas. En cuanto al gusto vemos que tienen preferencias e inclinaciones muy definidas desde temprana edad en la comida. Tienden más bien a ser más vegetarianos espontáneamente desde pequeños con mayor inclinación por las frutas. Desarrollan frecuentemente sensibilidad reactiva u tóxica por determinadas comidas en especial aquellas que tienen aditivos, preservativos, colorantes. En cuanto al tacto, es el órgano a través del cual manifiestan mayor sensibilidad. Reaccionan a nivel de piel con urticarias, alergias, a todo lo que no está hecho con materiales 100% naturales, de ahí su incomodidad a las gomas de la ropa interior, las etiquetas, a las mezclas de materiales sintéticos con el roce de la piel.
Los índigo duermen menos, pudiendo descansar plenamente en 4 horas lo que los adultos, de 3ª dimensión, nos lleva 8 horas para recuperarnos, comen menos y tienen más energía pudiendo como índigo adultos ser más productivos en menor tiempo, pues tienen la capacidad espontánea de comprimir el concepto de tiempo cronológico ya que para ellos no hay tiempo lineal sino interdimensional!
Vemos cómo toda esta sintomatología manifestada en la fisiología de los índigo, nos plantea una necesidad de rescatar lo natural y esencial, de respetar los ritmos y ciclos orgánicos desde la interconexión y expansión de conciencia. Nos pone en evidencia sobre la necesidad de sustentar nuestros cuerpos físicos como vehículos de expresión del potencial divino, no permitiendo la contaminación en ningún nivel.

En cuanto a la parte emocional su sensibilidad se manifiesta en la habilidad de leer las agendas de los demás pues, a través de sus suprasentidos, perciben a nivel celular lo que está sucediendo por ello no aceptan el juego del poder, de la autoridad. Ellos captan que la autoridad es un mecanismo de control basado en el temor y ésta es una energía propia de 3ª dimensión que no tiene cabida en 4ª dimensión. El temor es capitaneado por el Ego, el que nos hizo olvidar de nuestro origen divino, el que tiene como pilar de sustentación la dualidad, la separación, la duda y se manifiesta entre muchas otras cosas, por mentira, control, manipulación, superioridad, inferioridad, impulsividad, violencia. Estos son mecanismos a través de los cuales los índigo no funcionan, se rebelan, confrontan, pues no es una energía inherente a su frecuencia debido a que el temor es aprendido, no es intrínseco a nuestra esencia. Ellos vienen a crear una sociedad en base al amor, la cooperación, en cambio, el temor separa, compite, descalifica, por ello, no se alinean con la imposición o su contrapartida, la sumisión. Se rebelan alegando el respeto a su individualidad, haciendo alarde de la realeza de su esencia. Para ellos, la honestidad y la apertura, son la base del respeto, la autenticidad y la visibilidad es su mecanismo de vida, todos ellos, atributos propios de 4ª dimensión. De ahí, nos confrontan, a los adultos, al trabajo de las emociones, del conocimiento de sí mismo, del discernimiento de nuestro abordaje en relacionarnos, en revisar si es desde el temor o desde el amor.

Psíquicamente, al estar más integrados con su esencia, manifiestan dones y capacidades que nosotros, desde nuestra limitación de 3ª dimensión, consideramos poderes psíquicos pero, realmente, son la utilización de su cualidad divina expansiva. De ahí, que vengan con inherentes capacidades de sanación, manejo de energías a distancia, conexión libre y directa con la supraconsciencia, su Yo Superior, manifestándose en telepatía, clarividencia, clariaudiencia, intuición, sueños premonitivos. Al estar su nivel de conciencia más expandido pueden anticipar con gran facilidad las vibraciones de las personas, objetos, situaciones conociendo de antemano el posible escenario, se conectan espontáneamente con su intuición, la voz del alma a través del corazón, la puerta de entrada a lo interdimensional. De ahí su gran sensibilidad. Nosotros, los padres y educadores debemos de preservar, respetar, no bloquear o doblegar esa habilidad, pues, lamentablemente, se requiere sólo de un comentario o invalidación insensible de parte del adulto para desconectar al niño de su intuición. Ellas es su bastón de protección, la que lo mantiene a salvo, fuera de peligro conectándolo con su Yo Superior.

Espiritualmente saben quiénes son desde temprana edad pues tienen una memoria celular activa, no dormida, se recuerdan de vidas pasadas con destreza y traen su contenido a actividades del diario vivir si no se le invalida. Pueden comunicarse fácilmente con la esencia de otras manifestaciones como árboles, animales, personas, reconociendo su unidad. Funcionan centrados en la Ley espiritual de Causa y Efecto y en sus relaciones prefieren la opción de la elección en todo lo que acontece. Es la forma de fluir más libremente para ellos, asumiendo, sin dificultad, su consecuencia. Son muy espirituales, sensibles, compasivos, mas no religiosos, les molesta la instrucción religiosa que se fundamente en el temor y la culpa, eligen deliberadamente no hacer caso a su normativa. Están más conectados con su Dios interior en vez de uno exterior, no requieren de intermediarios para conectarse con su divinidad.

Los niños índigo, a través de sus distintas manifestaciones, vienen a recordarnos masivamente de nuestro potencial divino, para, al igual que ellos, poder exteriorizarlo, manifestarlo en lo cotidiano. Su ejemplo, en la no integración a la sociedad existente, en su rebeldía ante el sistema educativo autoritario e impositivo reinante en la mayoría de las partes del mundo, nos llama a la reflexión y a la decisión de bien seguir resistiendo y no alinearnos con la nueva energía, estancándonos en un viejo paradigma anacrónico, limitativo o sintonizarnos a una frecuencia de cambio hacia el respeto de nuestra esencia y disfrutar de ella!

 

 

LA INTUICIÓN Y LOS NIÑOS ÍNDIGO

Los niños índigo vienen equipados de habilidades psíquicas ya desarrolladas, una de ellas es la intuición.

En el milenio pasado, se opacaba la importancia que tenía la intuición porque todo lo que no era concretamente comprobable se desdeñaba. Con esa actitud afianzamos nuestro alejamiento de nuestra esencia, nos desconectamos de nuestro corazón sustituyendo nuestra valía por elementos de aprobación externa. De ahí, que cambiamos la conexión del Ser por el tener como forma de sentirnos seguros y aceptados.

Hoy en día, el Universo, en su perfecto orden divino, nos envía los emisarios del cambio a través de nuestros niños, hijos, alumnos índigo, para forzarnos a contactar lo que tenemos olvidado y uno de esos elementos es la intuición.

La intuición es la voz del alma, que, a través del lenguaje del corazón, nos permite establecer contacto con nuestra inteligencia superior, nuestra guía y dirección de lo que verdaderamente somos. La intuición no es irracional, no requiere que se le invalide o ignore a través de la razón ni a través de la desconexión de nuestros sentidos. Más bien, los sentidos están para complementar y apoyar la intuición, para darle información, para incentivarnos a poner atención en lo que sucede a nuestro alrededor y relacionarlo. El enseñarles a los niños a que oigan su corazón con la actitud de que honren lo que sienten, es la mejor forma de afianzar la intuición en ellos.

El criar a los niños para que contacten y confíen en su intuición es darle el maravilloso regalo de sentirse poderosos desde adentro y ante la vida, de conectarse con lo que verdaderamente son: seres espirituales teniendo experiencias humanas, niños reales de la luz apartándolos de la oscuridad y confusión ya que el estar en constante sintonía con el corazón permitirá actuar certeramente en las circunstancias de la vida. El enseñarles a nutrir su intuición es hacerles ver el mundo en forma creativa y receptiva, sabiendo que el Universo los está asistiendo en su logro de todas las maneras. El ser intuitivo significa estar alineado con la verdadera naturaleza del Universo y evitará que los niños crean que pueden ser menos que la verdad: que son hijos de Dios, amados y merecedores de todo lo bueno que el Universo ofrece. El alimentar su intuición le ofrece al niño un mundo amistoso, lleno de aventuras, divertido porque sabrá retirarse de personas, situaciones, que no le son beneficiosas, su corazón se lo dirá y él lo implementará en la medida que respetemos, validemos su intuición. La intuición es como un músculo que necesita ser ejercitado para ser receptivo y nosotros los adultos estamos en el rol de guiar a nuestros hijos a afianzar este sexto sentido.

Si los padres son inclinados a que los hijos se centren en cumplir metas, evaluar la vida sólo por el resultado, no tolerando equivocaciones, los niños vivirán sólo para lograr el éxito, independientemente de cómo logren fomentarlo, para obtener la aprobación de los padres de esa manera. Estas condiciones activan el temor en los niños, haciéndoseles difícil alinearse con la intuición ya que el temor opaca la intuición y por ello, ¡hemos crecido oyendo más a nuestros temores que a nuestros corazones! Cada día, los niños cargan las expectativas y ambiciones de los padres sobre sus hombros por lo que el temor es su fuerza conductora. Por ello, la mejor forma de asegurar que los niños crezcan seguros es que se sientan motivados por un sentido de guía interna, en vez de por el temor, es creando mayores oportunidades de ejercitar y cultivar la intuición.

Los niños índigo la traen desarrollada, confrontan a los padres para que ellos, a su vez, la cultiven, de ahí que no se prestan a cumplir con las expectativas de los padres sino cumplir con su misión de vida, de ayudar a instaurar un nuevo esquema de valores en nuestra sociedad, de establecer un mayor nivel de conciencia en casa y en la sociedad en base al respeto de la individualidad y su capacidad de decisión. Los niños índigo ya vienen con su intuición activada porque utilizan un mayor porcentaje de cerebro y una mayor relación entre el hemisferio izquierdo y derecho. Sin embargo, si no nos hacemos solidarios con sus capacidades las podemos bloquear y activar mucha frustración y rabia en ellos.

Para ayudar a los niños a que nutran su intuición, lo más importante que deben de hacer los adultos es cultivar la presencia en la acción y el escucharlos con atención pues lamentablemente, se requiere sólo de un comentario o invalidación sensible para ¡desconectar al niño de su intuición!

EL ÍNDIGO Y LA RABIA.

La rabia es una emoción que es considerada normal el sentirla. Todos los seres humanos han vivido esta emoción, grandes y pequeños. Sin embargo, es normal porque la mayoría de la gente la ha experimentado, más no es natural porque no es intrínseca a la esencia del ser humano ya que no nacemos con ella sino la vamos aprendiendo en el camino de la vida por modelaje por lo que la conducta se imita después que se ha visto ejecutar en el entorno.

A medida que los niños índigo van creciendo vamos observando, con cierta frecuencia, que tienden a ponerse rabiosos. Para entender esta manifestación posible se requiere entender el proceso de la rabia.

La rabia es una emoción que se nutre de necesidades insatisfechas cuyos pilares están fundamentados en la injusticia, impotencia, en pensamientos de exigencia y de culpa. Las manifestaciones de rabia física, ventilada, se notan en gesticulaciones de contracción en el cuerpo como puños cerrados, en tensión muscular de la cara reflejada en ceño fruncido, muecas con la boca, chasquidos de dientes, contracción de la mandíbula, ojos desorbitados, tensión en las cuerdas vocales expresándose en el subir del tono de la voz, grito, atropello o abuso verbal y un mayor riego sanguíneo que aumenta la temperatura. Estas pueden haberse visto inicialmente en el círculo familiar primario como son los padres, hermanos, en el secundario como son los abuelos, tíos, demás familiares y/o en el terciario que es el medio ambiente, el colegio, la televisión y otros medios de comunicación. La influencia se minimiza a medida que el círculo se aleja del entorno inmediato del niño.

Si reaccionamos visceralmente a los estímulos, sin modelar calma, los niños aprenden que esa conducta es la adecuada y la copian accionándola cuando se sienten frustrados y las cosas no les salen como ellos desean y esperan. Nuestra reacción le da dado un patrón, una forma de percibir los hechos. Con ella le hemos proporcionado una evaluación del estímulo bien sea con nuestras palabras, con nuestros gestos que luego van a imitar. La rabia es un alertador de que no estamos pudiendo manejar un aspecto emocional en nuestras vidas. Por ello, si actuamos con calma ante una situación de frustración y no visceral o reactivamente, le estaremos dando el mejor regalo de modelaje, la herramienta más òptima para manejar tensiones en el futuro. Los niños aprenden más por lo que viven que por lo que oyen. Por lo tanto, esta emoción se da cuando no se puede manejar el contraste de las emociones fuertes entre lo que desea y lo que se logra. Por ello, si actuamos con calma ante una situación de frustración le estaremos dando el mejor regalo de modelaje, la mejor herramienta para manejar las tensiones

En el índigo, el contraste forma parte de su cotidianidad. Vive emociones fuertes entre lo que su inteligencia espiritual le proporciona y lo que capta de su entorno material. Le cuesta manejarlo pues por su misma condición de expansión, capta multidimensionalmente energías de otras dimensiones más sutiles que lo confrontan con la densidad de la realidad de tercera dimensión sintiendo un embate energético. Este aspecto se da mayoritariamente en el ser índigo que tiene mucho tiempo sin re encarnar y que viene a asistirnos a la humanidad en el paso de transición hacia otra dimensión.

A ellos les cuesta manejar la densidad del cuerpo, lo sienten como un freno a su sutileza, sus pensamientos son más veloces que su articulación y sienten impotencia con las herramientas de comunicación como leer, escribir, repetir, pues son métodos muy lentos para su propia velocidad de vibración. También les cuesta poner en práctica la paciencia pues en sus mundos sutiles la manifestación del deseo o de la intención es inmediata, el tiempo entre estímulo y respuesta no se hace esperar. En cambio, en tercera dimensión el impulso se demora para que pase por todas las matrices de creación y se logre concretizar. Sus pensamientos de exigencia que activan la rabia son más altruistas porque desean que evolucionemos, nos quitemos la venda de la ignorancia de quiénes somos para percatarnos de nuestra esencia y actuar de acuerdo a ella. Para ello, requerimos hacer el esfuerzo de desembarazarnos de las emociones que nos anclan, como el temor. Por lo tanto, nos confrontan con él en la cotidianidad no haciendo caso a las amenazas, coerciones, castigos que les tratamos de imponer fruto de la necesidad de control, producto de la misma emoción.

Ellos conocen otra realidad que vienen a ofrecerla por lo que su exigencia está en la premura de que ya no “no hay tiempo” que perder permaneciendo en la oscuridad. La impotencia que sienten es por encontrar, aun, muchos topes que limar en el medio ambiente, muchas condiciones impuestas en los hogares, colegios, que lo pretenden atar a exigencias que para ellos ya son obsoletas, absurdas como tener que aprender de memoria las lecciones, perder tiempo en la repetición de detalles cuando su visión es más del todo, holística. Su sentido de urgencia alimenta su impotencia. Por ello, observo con frecuencia que en su vocabulario la palabra injusticia es recurrente. La expresión del “No es justo” se cuela en sus pensamientos pues choca con su profunda necesidad de ser respetado desde pequeño, de vivir un sistema horizontal no vertical, de participación no de autoridad y de llevar acabo el cambio que ya está presente en él. Por eso, vienen a recordarnos lo que tenemos olvidado!

Cuando validamos estas necesidades observamos que los niños fluyen más en función de su misión de vida, hay menos confrontaciones con los adultos pues los sienten sus aliados, asistentes, para llevar a cabo su propósito de vida. Por ello, es recomendable que el adulto articule la presencia de la emoción de la rabia en ellos, por ejemplo “Luce que estás muy bravo”, en vez de coartar la emoción y reprimirla como “¿Cómo se te ocurre ponerte bravo?”. Luego permitirle al niño descargar la tensión del músculo, corriendo, saltando cuerda, jugando pelota, de forma que el músculo libere la tensión a través del movimiento y pueda relajarse. Todas las emociones se pueden sentir las acciones son las que se canalizan.

Sin embargo, cuando hacemos caso omiso de estas condiciones vamos cerrando su conexión con su inteligencia espiritual debido a nuestra repetición, imposición de nuestros criterios, y al hacerlo los densificamos, los contaminamos y observamos, entonces, inteligencias puestas al servicio de la incoherencia, niños rabiosos, frustrados que se tornan en violentos.

Hay que recordar que nuestra misión como padres, docentes, de estos niños es ser de puente entre esa particular sensibilidad e inteligencia para ayudarlos a canalizarla y ser útil a la humanidad y reconocer que en su experiencia dentro de la tridimensionalidad absorben los modismos que nosotros hemos modulado aunque su intención sea más sutil. Asistiéndolos a ellos, nos ayudamos a nosotros!

El ÍNDIGO Y EL ADD/ADHD:

Cada día aumenta el número de niños diagnosticados con Déficit de Atención (ADD) e Hiperactividad (ADHD) llegando a proporciones casi epidémicas. Pareciera que se ha convertido en moda. No dudo que habrá casos que reúnan las características neurofisiológicas para dicho diagnóstico, pero a veces, me pregunto ¿por qué en determinados métodos de Educación, como es el caso del Método Waldorf , hay una sustancial disminución de la incidencia de este diagnóstico? ¿Será que este método basado en el respeto de la individualidad , en la integración del individuo con el medio, está más centrado en la esencia del ser humano que en el cúmulo de conocimientos sobre la familia, la sociedad, las naciones, el mundo que ofrece nuestro sistema educativo tradicional y por ello tiene otro resultado?

Se ha fraguado toda una subcultura alrededor de este diagnóstico dejando sólo dos tratamientos aceptables para la comunidad científica como es el medicamento y la modificación de conducta , llegando a sustituir el diálogo en la casa por ¿Tomaste tu pastilla? Con ese abordaje tratamos de simplificar los problemas de la vida y le otorgamos a la química el poder de solucionar todo, colocamos el foco dentro del niño, no afuera, contrayéndonos ante la presencia de la situación “problemática” en nuestro entorno familiar, pero no nos ponemos sus zapatos , en cómo se sienten , en qué está aportando esta situación, en cómo podemos abordarla desde un marco más integral para saber qué nos está alertando esta situación.

Un niño puede tener inconvenientes en poner y sostener la atención reflejándose en su comportamiento por muchas otras razones que un desorden de Déficit de Atención. Puede ser que las actividades escolares le parezcan aburridas porque son monótonas, repetitivas, sin creatividad, rígidas, impositivas, no dejando espacio para la novedad y su forma de aprender no se amolde a la del colegio o porque en ese momento, su familia está pasando una crisis económica, emocional, o porque es alérgico a la leche o hipersensible a determinados alimentos que contengan colorantes, sabor artificial, azúcar o porque su temperamento no se alínie con el de sus padres porque su nivel de conciencia está más expandido que el de ellos y percibe la realidad desde un punto de vista más holístico, menos fraccionado. Por lo tanto, hay miles de niños que su individualidad está siendo reducida a un diagnóstico de desorden, controlada por una droga, etiquetados como "niños problema" porque no se adaptan a las normas escolares vigentes, ni a la disciplina autoritaria de ciertos padres.

El niño índigo es muy frecuentemente, dentro del marco escolar, diagnosticado como un niño con ADD/ADHD (Déficit de Atención e Hiperactividad). Este diagnóstico comprende las características de hiperactividad, impulsividad, falta de atención. Desde el punto de vista de frecuencia índigo en vez de hiperactividad se plantea que es un niño dinámico, energético, en vez de impulsividad se valora la creatividad y espontaneidad y la etiqueta de falta de atención se considera como un intento de disminuir su individualidad, pues el índigo sí tiene la capacidad de concentrarse y sostener la atención pero sólo en lo que es de su interés y como su capacidad cognitiva generalmente puntea por encima de la norma , (con frecuencia manifestada en coeficientes intelectuales que puntean por encima de 130) se fastidia con facilidad, se aburre con lo repetitivo si no tiene más de un estímulo, con la monotonía de un solo tema pues su percepción multi dimensional lo capacita para captar , procesar, internalizar, información de diferentes fuentes al mismo tiempo y responde mejor en ambientes donde pueda participar en proyectos o en sitios donde múltiple información simultánea se maneje. Por ejemplo: Puede hacer tarea, oír música y ver televisión simultáneamente. El elemento de novedad y creatividad es su aliado en prestar atención, no la rutina, la monotonía, pues parte de su cerebro es estimulado por el nuevo estímulo. Si le permitimos ambientes que tengan centros de actividad, donde puedan tocar, armar, dibujar cosas, coleccionar, entrevistar a personas, actuar y vivenciar las clases, encontraremos niños que no mostrarán diferencias disminuídas en relación a niños “normales” sino que más bien los superarán. La cuestión está en la ambiente y en el abordaje del entorno, no en el niño.

La hiperactividad del niño índigo es, muchas veces, debida a una sobrecarga energética que tiene que liberar moviéndose, por ello estos niños aprenden fácil y rápidamente en movimiento, por ejemplo: en casa, aprenden bailando, repasando las lecciones montados en bicicleta estacionaria, leyendo en mecedoras. En el aula, se sugiere enseñar con movimiento por ejemplo: enseñar ortografía dinámica, en movimiento, sentándose en las vocales y pararse en las consonantes.
Este aspecto es totalmente opuesto a lo tradicional académico donde se exige quedarse quieto para oír la clase, donde la fuente de información es primordialmente la maestra, donde hay una secuencia cronológica para hacer las cosas (mente lineal) cuando ellos requieren de multiplicidad (estímulo táctil, auditivo, visual simultáneamente) pero donde el sentido del tacto es el predominante de los tres, pues al ser el órgano más grande de nuestro cuerpo es a través del cual ellos descargan mayor condensación de energía y por el cual captan como antenas tactiles, de ahí su hipersensibilidad táctil y su necesidad de movimiento.

Su impulsividad muchas veces es producto de la capacidad que tienen de captar la información que se articula como la que se piensa simultáneamente y atropelladamente intervienen costándole esperar su turno para hablar pues ya han percibido el contenido energético y sólo les queda por reafirmarlo articulándolo.

Estos niños tienen una forma diferente de pensar, de procesar la información, de poner atención , de comportarse, pero en sus esencia están intactos, completos, saludables y más bien engrandecidos en su capacidad por lo que no son niños que sufren de desórdenes médicos. Los niños índigo etiquetados con ADD/ADHD tienen problemas en encajar en el sistema tradicional de educación y por ello los medican para adaptarlos. Pero esa no es su misión. No es adaptarse al sistema educativo vigente sino cambiarlo. Ellos nos alertan de que nuestro sistema de educación no ofrece las condiciones necesarias en cuanto a la verdadera educación que requerimos para prepararnos y poder operar en una octava superior de conciencia, en otra dimensión.

Podríamos hacer el símil con los canarios que los mineros mantenían dentro de las minas. Cuando el nivel de oxígeno bajaba, los canarios se caían muertos de sus barras alertando a los mineros a salirse de las minas. Es posible que estos niños que están siendo diagnosticados masivamente con ADD/ADHD, etiquetados como niños problemas, sean los “canarios de los mineros en nuestros tiempo” que nos están alertando para que transformemos nuestras aulas, nuestro sistema educativo en un ambiente dinámico, novedoso, excitante, participativo.

Lo que verdaderamente estos niños requieren es de adultos a su alrededor que les recuerden su poder, no se los minimice, los respeten, no los etiqueten, los oigan, no los disminuyan y les enseñen estrategias que validen su aporte, para solucionar problemas de múltiples formas pero que esas estrategias puedan ser contactadas desde su corazón de acuerdo a su estilo de percepción!
Recordemos que la verdadera Educación no es la acumulación de conocimientos sino la Sabiduría aplicada. El conocimiento con el tiempo se pierde, la sabiduría nunca se olvida. Permitamos que estos niños nos aporten su sabiduría!


EL JUEGO ES EL TRABAJO, EN SERIO , DE LA NIÑEZ:

 

Regresemos a jugar con nuestros hijos!

 

Jugar es la actividad más importante durante la infancia. Cuando los niños juegan, aprenden a experimentar las posibilidades y parámetros de la vida. El juego creativo despierta y nutre el poder de la imaginación. Sin embargo, aunque el juego es una actividad natural del niño también necesita ser guiada y estimulada por un adulto, nutrirla con ideas fértiles con las cuales los niños pueden seguir elaborando y descubriendo.

 

Para los niños pequeños, el mundo imaginario puede ser más real que el mundo actual. Una simple pieza de madera puede transformarse en un caballo que vuela y esto es debido a que el ser humano experimenta el mundo en forma narrativa. El niño es el centro de la historia, juega , recrea y ordena el mundo en la forma familiar de la narración con principio, secuencia de eventos, consecuencias y fin . Por ello, psicológicamente se dice que el “lenguaje es la condición previa para el desarrollo cognitivo y ambos están basados en la estructura narrativa”. (Vygotsky)

 

Ordenamos el mundo contando historias, tanto para sí como para los demás. Un cuento dicho desde el corazón es mucho más significativo que uno narrado y oído a través de un reproductor de cassettes por el simple hecho que el niño “oye” más que el contenido de la historia pues percibe la individualidad, la energía del que está contando el cuento.

 

Las habilidades mentales que aprendemos a través de contar cuentos y de jugar son la base del pensamiento creativo, de la resolución de problemas en el futuro y de la habilidad de discernir conceptos complejos. El juego, por su propia naturaleza requiere un proceso de experimentación y descubrimiento, pues comienza a partir de una situación pero puede llevar a lo desconocido. Esto es lo que estimula la imaginación y la individualidad.

 

Muchos niños, hoy en día, se enfrentan a juguetes que dejan muy poco o nada a la estimulación de la imaginación, pues sólo se requiere apretar un botón para que lo haga todo. No es de extrañar que el niño rápidamente se aburra, se vuelva destructivo y más temprano que tarde requiera de atención!


El juego es algo que involucra a todo el ser humano, a la persona completamente especialmente en los niños, pues cada pensamiento y emoción está acompañado de sus movimientos. El verdadero juego es trabajo en serio y después de un día de juegos intensivos, los niños quedan saludablemente cansados para irse a la cama.


Sin embargo, hoy día se manifiesta mucha hiperactividad, falta de concentración e insomios en los niños. ¿podría ser que hubiese una relación entre la falta de juegos saludables y las conductas hiperactivas?. Es realmente una tragedia moderna que los niños hayan perdido la habilidad de jugar y le hayamos permitido sustituir el juego creativo, interactivo por la actividad pasiva de la televisión donde el movimiento de los ojos no pueden sincronizarse con la rapidez de la imagen electrónica! (Tomado del libro “ La Educación Waldorf” de Christopher Clauder y Martín Rawson).

 

 

EDUCAR- APRENDER:

 

Hablamos sobre las necesidades de los niños desde el punto de vista adulto. Decidimos sobre su necesidad de aprender: a comportarse, respetar a los mayores, obedecer y asociamos el aprender con el conocimiento, y por ello, los exponemos a lecciones y actividades ayudándolos a memorizar información cuando el aprender es justo todo lo contrario.


Para aprender se necesitan los ingredientes de apertura, espacio, capacidad de asombro, admiración, territorio inexplorado, vulnerabilidad.

 

El hombre nace como una semilla, con una potencialidad de ser: hombre animal, o llegar a convertirse en hombre-hombre para llegar a desarrollarse como hombre Dios, por ello el hombre nace imperfecto como expresión y de ahí se hace posible su crecimiento, su aprendizaje. La Educación hace posible el puente entre la potencialidad de su semilla y la realidad. Pero la educación actual, impartida a nuestros hijos, está basada en un condicionamiento para buscar un oficio de forma de poder subsistir, no lo preparamos para la vida, no le enseñamos a cómo amar, o a celebrar la vida. La vida no debe de ser una competencia de sobrevivencia del más fuerte o del más habilidoso sino una celebración de la experiencia aportada por la vida misma.

 

Por ello, el verdadero significado de educar viene de educare que significa conducir hacia la luz, es sacar algo del interior, actualizar el potencial interno como cuando se saca agua de un pozo, pero en vez de sacar lo oculto, la sabiduría dentro de sí mismo, nuestra educación se basa en meter información, memorizar, verter conocimiento para repetirlo como las computadoras cuando se les solicita determinado programa.

 

Para esta confrontación educativa , la Naturaleza en su perfecto orden divino, nos trae a los Niños Índigo que no aprenden por reglas, ni por memorización , ni aceptan ser mandados, son muy inteligentes y no acatan ser robots, exigiendo el respeto a su individualidad. Para ellos, la verdadera educación es enseñarles a activar su conciencia, a que no tengan temor, a cultivar y honrar su inteligencia no permitiendo convertirse en autómatas estimulando su excelencia en todo lo que hacen sin competir.

 

Para realizar esta magna labor necesitamos, nosotros, los adultos, revisarnos primero, desde qué espacio estamos operando en la vida: operamos con la imposición y obediencia o con la elección, actuamos con el temor o con el amor?.

 

 

DEJÉMOS A LOS NIÑOS SER ALEGRES!

 

Los adultos esperan que los niños se comporten como ellos: reprimidos y limitados en su potencial. Permitamos que nuestros niños. se rían, jueguen, canten, bailen más. Les ponemos límites y razones triviales para que no lo hagan: “Te vas a ensuciar, vas a romper las cosas, vas a molestar, vas a hacer mucho ruido”, anteponiendo nuestra comodidad por encima de una de las cualidades más importantes de los niños, necesaria de preservar: la alegría.

 

Exigiéndole obediencia cuando nosotros lo consideramos necesario y las veces que así lo decidamos, sin darle elección de antemano dentro de un marco de referencia, vamos desconectándola niño de su verdadera naturaleza alimentando a un futuro adulto malhumorado en vez de preguntarle : ¿Qué te dice tu corazón que debes de hacer? Si lo hacemos sensible al lenguaje de su corazón estaremos sembrando el respeto a su intuición, a su lenguaje del alma. Si validamos su sentir desde temprana edad, su contacto con la intuición será claro y diáfano, sin duda y decidirá sabia y acertadamente desde pequeño.

 

El niño necesita experimentar, expanderse, jugar, reírse, saltar, brincar para no sólo desarrollarse físicamente sino emocionalmente. Pero el niño interno del adulto reprimido no le da libertad al hijo o hija, no le permite reírse de corazón inhibiéndole de disfrutar de las cosas pequeñas de la vida , y con esa conducta aprendida, poco a poco el disfrute de la vida se va encogiendo tornándose en un adulto serio destruyendo su sentido de humor y termina cargando su propio niño interno escondido dentro de él!.

 

Permitamos que nuestros niños se rían más, jueguen más, canten, bailen más y aun en las situaciones de crisis, enseñémosles a ver lo positivo detrás del obstáculo y salir de él a través de creatividad, la risa, la alegría de estar vivos para elegir un mejor escenario de vida.


Si desea descargarse dos artículos adicionales sobre este tema, lo puede hacer aquí:  artículo1 , artículo 2


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