¿POR QUÉ NOS RELACIONAMOS?

La vida está basada en la capacidad de relacionarnos.

Estamos habituados en aplicar el término “relación” a la interacción entre dos personas o más pero el relacionarse es parte inherente de la vida. Todas las manifestaciones de vida se relacionan de alguna forma para poder expresarse. Dentro de la evolución, la forma más pasiva es la del mineral, pero aún así se deja percibir, utilizar, admirar como puede ser un brillante, un zafiro, un rubí, una joya . Le sigue el animal que es una forma más dinámica pues interactúa con otros animales, con la naturaleza, con los seres humanos como por ejemplo: el perro con su amo. Luego, está el ser humano donde se manifiestan diferentes formas de relacionarse pero que requiere de la interacción para subsistir. Si el ser humano no se relaciona muere, por ejemplo: Un bebé si no se relaciona con la madre o con otra figura adulta protectora no subsiste por sí solo. Por ello, manteniendo el recuerdo de la necesidad de sobrevivencia, muchas personas eligen perpetuar una relación destructiva, antes de no relacionarse, pues en el momento que se relacionan viven. Por ejemplo: Una pareja permite atropello físico o verbal porque en el fondo prefieren tener una relación abusiva que no tener ninguna. La calidad de la relación va a depender de la actitud con que se aborde.

Las relaciones humanas interpersonales representan el gran reto para el individuo y sólo a través del Amor es que podemos relacionarnos plenamente donde podemos fusionar nuestras conciencias individuales y contactar la unidad. La verdadera razón para relacionarnos es poder regresar a la unidad, de donde se parte, habiendo asimilado las vivencias, re descubriendo en el otro la condición divina. Par ello, requerimos relacionarnos. Es a través del contacto, del placer, del gozo que nos integramos a la unidad pero la mente y las emociones no clarificadas ni canalizadas nublan el camino para hacerlo. Por ejemplo: El temor que sentimos a no ser amados, a ser rechazados nos hace dudar de nuestra capacidad de lograr sostener una relación de amor. El encontrar la capacidad de amar, nace de la voluntad y disponibilidad que tengamos.

En el relacionarse con los demás es cuando los conflictos no resueltos de la mente se activan, por ello, muchas personas creen que si no se relacionan sentimentalmente no tendrán problemas mayores debido a que considera que el roce de la incomodidad sólo se presenta con la presencia de otra persona cuando en realidad, las relaciones son un termómetro de nuestro estado interno Por ello, la fricción de la interacción es el activador del autoconocimiento porque primero el conflicto tiene que estar adentro para que se pueda manifestar afuera a través de otra persona. El evadir relacionarse sentimentalmente y sacrificar la plenitud del contacto perpetúa los problemas internos pues no son puestos en evidencia. En la medida que no estemos dispuestos a solventar los conflictos emocionales no se pueden tener relaciones significativas, duraderas, nutritivas.

La mayoría de las personas sólo se relacionan a través del intercambio de ideas, del placer sexual, pero esa atracción no garantiza una comunicación profunda ni una relación duradera sino más bien un momento de proximidad que nos aleje de la soledad que probablemente en ese momento estemos sintiendo. Este tipo de relaciones pueden ser distraídas y placenteras pero tarde o temprano entrarán en conflicto pues el verdadero Ser no se ha revelado por temor a ser expuesto, a mostrar los conflictos y ser rechazado.

El verdadero ingrediente para tener una relación significativa es ser genuino, abierto. Es bajar las defensas, permitirse involucrarse, ser vulnerable, envolverse en el sentir. Para ello, hay que darse permiso de conocerse a sí mismo por que ¿cómo se puede comunicar a los demás lo que o no nos atrevemos a comunicar a nosotros mismos? ¿Cómo puedes hablar de tus necesidades con tu pareja si no las has reconocido primero?

Date el permiso de sentirte para que puedas sentir plenamente la integración con tu pareja.

PAREJA:

Recorremos la vida buscando una pareja que nos haga feliz, que nos haga sentir completos que aporte a nuestra vida la motivación de seguir viviendo satisfaciéndonos física, emocional, mental, económica y socialmente, buscando afuera aquello que creemos no ser capaces de sentir por nosotros mismos.

Vamos de pareja en pareja buscando el amor auténtico y verdadero. Cuando nos enamoramos nos sentimos dueños del mundo, nos sentimos expandidos porque hemos contactado el amor. Este, el estado natural de nuestro ser, por ello, cuando nos enamoramos nos sentimos bien pues hemos contactado nuestra verdadera cualidad. Es en ese momento cuando dejamos de estar contraídos, nos sentimos ligeros, y cuando al ver a la otra persona nuestro corazón late más rápidamente, se expande, hasta nos falta el aire porque no podemos contener nuestra expansión, la sonrisa se manifiesta, el mundo cobra significado y sentimos el propósito de nuestra vida, el compartir con la otra persona. ¡Ya no estamos solos!
El relacionarnos y sostener una permanencia con la pareja es lo que nos presenta el reto, la dificultad, no el enamorarse .

El encontrar el verdadero amor requiere primero descubrir y abrazar al auténtico ser dentro de uno y desde ese espacio de conocimiento de sí mismo, atraer, a aquella persona con la cual caminaremos juntos el sendero de la vida y con la cual creceremos.

El verdadero amor no viene de controlar ni poseer sino de respetar y confiar, de comunicarse en vez de asumir lo que la otra persona debe de dar o decir, preguntar en vez de precipitarse a conclusiones. Es reconocer, minimizar las aristas que ambos tienen en vez de pelear o de entrar en el juego de poder, pero a su vez, luchar por lo que se quiere en vez de abandonar, sostenerse centrado a través de los malentendidos, sentimientos heridos, emociones desbocadas, confiando plenamente que a través del amor y el compromiso entre ambos todo puede ser sanado. El verdadero amor viene de la gratitud, de la apreciación de la otra persona, atesorándola porque es el vehículo de manifestación de amor no de la exigencia.

Para llegar a encontrar el verdadero amor, se requiere primero tener una relación armónica, centrada con uno mismo pues la base del tipo de interacción que se atrae en la vida, está enraizada en cómo nos tratamos . Esta relación establece el principio de dar y recibir amor.

Las relaciones de pareja hacen de espejo de emociones o situaciones que aun no se han resuelto en el corazón, por ello se manifiestan como figura o fondo, del equipaje personal que se aporta a la relación, el cual hay que revisar bien sea para canalizar o para fomentar.

Para lograr una buena imagen reflejada en el espejo de la relación de pareja, es necesario contactar con las experiencias de vida que se han vivenciado, sanar los dolores infantiles, las expectativas no satisfechas, identificar las emociones básicas de temor, culpa. resentimiento, rabia, con las personas que protagonizaron la historia emocional hasta ese momento, pues el espacio que impulsa el amor a sí mismo es el mismo que atrae el verdadero amor, pero si se encuentra escondido y opacado debajo de las emociones antes mencionadas no se puede contactar. Por ello, la mayoría de las personas pasan la vida vagando de persona en persona, buscando aquello que está oculto por las emociones no identificadas. Por ejemplo: Si una persona constantemente se critica, se descalifica cuando algo le parece inadecuado de sí misma, en vez de aprender del error y canalizar , enmendar o afianzarse en sus cualidades positivas y potencializarlas, atraerá a una pareja descalificadora, criticona pues el temor expresado en rigidez a sí misma no le permitirá atraer a alguien amable, considerado, respetuoso y ésta le hará de espejo de lo que no quiere ver en sí misma.

Muchas personas no tienen idea de cómo darse a sí mismas lo que están buscando afuera y por ello la mayoría de las relaciones de pareja son de niño herido a niña herida, pues aun no se han dado el permiso de sanar y superar los dolores de la infancia y lo que no se ha solucionado con papá o mamá, lo que no se les ha perdonado, la vida lo pone a través de la pareja para verlo desde otro ángulo y tratar de solucionarlo. Sólo entonces, cuando se conoce a sí mismo esque se puede elegir consciente y voluntariamente el verdadero amor para que sustente y acompañe en la vida.

El amor atrae más amor, por ello se requiere sentirlo hacia nosotros mismos primero, sustituyendo los temores por fe en el proceso de la vida, el resentimiento hacia los demás por amor a sí mismo para no seguir anclado a cualquier impacto emocional del pasado. El amarse requiere creer en la propia valía conectando, sintiendo, a través del corazón la fuente inagotable e universal del Amor. Es reconocer y honrar las necesidades individuales, practicando desde los pequeños detalles de consideración, hacia el ser sin sacrificarnos.

Atrévete a darte el permiso de conocerte a ti mismo primero para darte una verdadera oportunidad de atraer el verdadero y auténtico amor y poder expandirte como ser humano!

RELACIONES DE AMOR:

La base de entender cómo opera la energía del amor subyace en nosotros mismos.

La calidad de relación entre nosotros y nuestro Ser es lo que determinará la relación de amor que tengamos en las distintas experiencias de vida. Esta interacción es la que va a marcar la pauta de la relación, la calidad , la intensidad, la profundidad , el modelo de dar y recibir entre una persona y otra que conforman una relación. Para contactar el amor, primero tenemos que encontrarlo, validarlo, honrarlo en nosotros mismos como algo muy preciado y amoroso para poder atraer a nuestras vidas algo igualmente preciado.

Para ello, hay que preguntarse: ¿Qué deseamos de la otra persona? Imaginemos cómo desearíamos que esa persona nos tratara, cómo nos sentiríamos alrededor de esa persona y cómo desearíamos idealmente relacionarnos. Observa si esas características que deseas como pueden ser: atención, amabilidad, consideración, respeto, honestidad, aceptación incondicionalidad, validación, libertad de expresión, ¿te las das a ti mismo? Por ejemplo: ¿Cuánto tiempo al día te das? Te tomas el tiempo para disfrutar de una taza de café o té, de su aroma, de su sabor o te lo tomas rapidito porque tienes que hacer otras cosas?

Muchas personas más bien serían muy críticas de su persona, no acusarían recibo de sus necesidades, antepondrían las necesidades de los demás ante la de ellos mismos, tomarían por tácitos los atributos y cualidades que tienen y dedicarían poco tiempo a ellos mismos porque estarían ocupados en “hacer” por los demás. Por ejemplo: Si la pareja nos solicita un favor a pesar de que venimos cansados del trabajo, lo hacemos, anteponemos sus necesidades sin explorar si hay una posibilidad de negociación sobre la solicitud.

Para atraer amor de otra persona hay que dárselo a uno primero. Si lo mantenemos oculto, nublado, vamos atraer a nuestras vidas, otra persona que tenga nuestras mismas carencias y necesidades para que nos haga de caricatura de lo que no hemos aun podido observar de nosotros mismos y la habilidad de atraer el verdadero amor va a estar eclipsada por la inhabilidad de darnos a nosotros mismos lo que deseamos que nos den los demás. La energía afín se atrae mutuamente. El amor atrae amor, la carencia atrae carencia. Por ejemplo: Si sólo nos concentramos en lo que carecemos en la vida, lo que nos falta y no en lo que hemos logrado u obtenido vamos atraer a nuestra vidas a alguien que proteste, refunfuñe y exija perfección. A alguien que focalice su atención en el lado incompleto. Sólo si nos iluminamos del amor hacia nosotros mismos podremos abrirnos a la experiencia de contactar el verdadero amor en otra persona.

Amarse a sí mismo requiere de concientizar el valor que está dentro de uno, contactar concientemente la valentía de haber elegido una experiencia humana siendo esencia divina para adquirir vivencias. Es auto validarse por lo que somos no por lo que tenemos , es acusar recibo por cada aspecto de sí mismo, desde el cuidarse físicamente como emocionalmente y mentalmente. Por ejemplo: Es cuidar nuestro cuerpo y alimentarlo adecuadamente. Es semejante a la gasolina que le ponemos al carro, el buen funcionamiento del carro va a depender del cuido, atención que le demos. Emocionalmente, es validar con nosotros y con los demás lo que sentimos y expresarlo sin atropello a la otra persona, no callarlo por temor a lo que el otro pueda reaccionar. Mentalmente es acusar recibo de nuestros pensamientos que activan nuestras necesidades así como nuestras metas y logros. Es estar presente para nosotros mismos primero antes de estarlo para los demás.

En nuestra cultura occidental, apoyada en el judeo cristianismo, pensamos que actuar primero hacia nosotros es egoísmo, pero veamos a nuestro alrededor cuántas de las relaciones que observamos están fluidas, armónicas o ¿están sostenidas por apariencia, necesidades emocionales, conveniencia o por sacrificio? El valor en la vida no radicaen el sacrificio, pues éste es una elección de una determinada experiencia desde la contracción, no desde el amor. Sólo en caso de sobrevivencia cuando un menor depende de un adulto es que el sacrificio cobra luz.

El practicar el amor a sí mismo es la constancia que requerimos para primero comprender, aceptar nuestra habilidades, capacidades, así como nuestras debilidades porque sólo de esa forma es que podemos cursar el siguiente nivel ya que no podemos dar lo que no tenemos o no concientizamos. Cuando hemos acusado recibo de nuestras propias necesidades y las hemos satisfecho o encauzado es que podemos extender nuestra atención y consideración a los otros en forma satisfactoria.
Si la meta es lograr un amor satisfactorio, nutritivo, cooperador para caminar junto a otra persona el sendero de la vida, primero hay que aprender a dar el paso de amarse a sí mismo.

Existe el mito de que hay alguien allá afuera que va a venir y nos va a hacer sentir completos. Es el mito del Príncipe o Princesa Valiente que nos va a salvar o rescatar de nuestras propias necesidades y desde ese momento viviremos felices para siempre! Este mito se fundamenta en la carencia y bien poco puede proporcionar un estado de plenitud cuando parte de un principio de insuficiencia , cuando se basa en una escasez. Este sentido de necesidad que nos lleva a buscar amor es el mismo que impide que este florezca pues el amor se deja atraer por aquellos que lo desean pero se escabulle de aquellos que lo necesitan. El desear subyace en el principio de suficiencia, el necesitar se basa en el principio de dependencia. La necesidad lleva a completar, el deseo lleva a complementar. La necesidad lleva a consumir, el deseo lleva a explorar. Desde la necesidad nunca hay suficiente, siempre se requiere de más porque el amor que se recibe de otra persona nunca puede ser remplazado por el amor que se gesta dentro de sí y el que uno mismo se da. Por ejemplo: La mujer que va teniendo hijos de distintas parejas porque su necesidad de tener un familia como forma de buscar protección, de no quedarse sola, es superior al deseo de superación de su carencia de madre o padre.

Para comenzar a amarse a sí mismo hay que estar presente en cómo nos percibimos y tratamos porque esa va a ser la medida a través de la cual los demás nos traten. Es la guiatura que le ofrecemos. Pregúntate cómo te nutres cotidianamente física, emocional y mentalmente. Por ejemplo: ¿Comes muchas chucherías o comes frutas, tomas suficiente agua o tomas refrescos? ¿Te tratas con consideración o te exiges hasta que estás agotada y no puedes más? ¿Tus pensamientos son de merecimiento o de exigencia? ¿Cómo crees que debiera ser tu vida, tus deseos concuerdan con lo que estás viviendo?

Si crees que no puedes vivir un amor satisfactorio atraerás parejas que no te aprecien sino que te abusen. Si no te aprecias como una persona valiosa, te tratan por consiguiente. Si eres escaso o pichirre con tu tiempo, atención para ti, atraerás una persona poco generosa. Si no te cuidas físicamente, la pareja no verá tu cuerpo como algo a reverenciar. Si te juzgas fuertemente serás criticado de la misma manera que lo haces contigo misma. Si no te perdonas tus debilidades, las asumes y tomas responsabilidad por ellas para dirigirlas, la pareja exigirá perfección.

Sólo si honras tu sentir, pensar y actuar, la pareja respetará las señales que está recibiendo y te las retornará! Date el permiso de amarte a ti mismo!

 

 

mariadolorespaoli.com © 2004 Todos los derechos reservados.